Pica y Pepi
Capítulo I
El Rescate
El bosque estaba encharcado, aunque era medio día, las oscuras nubes habían teñido todo de una cierta oscuridad, sobre las altas copas de los árboles, en los pocos claros entre las ramas, solo se podía ver un cielo negro y decimos ver por decir, ya que la tromba de agua que caía, era tan espesa, las gotas de lluvia tan grandes y fuertes, que prácticamente no se podía mirar hacia el cielo, sin que el agua nos transformará todo lo que veíamos, como si estuviésemos mirando desde el fondo de una piscina. Las grandes hojas de algunas plantas, hacían como de improvisadas fuentes, donde el agua saltaba desde lo alto, de una a otra y así hasta llegar al suelo, deslizándose vertiginosamente, por medio de alguna gran hoja, que bajo la presión del agua, se inclinaba hacia el suelo, mientras se curvaba, haciendo como de canal, para que el agua al final, saliera despedida, como si de un surtidor se tratase. Aunque el invierno ya había pasado, estas tormentas de primavera, siempre sorprendían a los habitantes del bosque, que entusiasmados, con la floración, el aroma y colorido de tantas plantas y flores, no siempre estaban cerca del resguardo adecuado, para guarecerse de la lluvia. Pero así sucedía cada año, aunque todos decían cosas parecidas, como,.-Nunca había visto caer tanta agua!, o.-a estas alturas de la primavera, es incomprensible, que llueva de esta forma tan terrible, parece que estuviésemos nuevamente en invierno; o .- ya lo decía yo, el invierno aun no ha terminado y aun nos quedaran muchas tormentas, que vendrán del...Norte, o del Sur, pero¡ seguro que vendrán!.
Sus pobres patitas, ya casi no le respondían, intento nuevamente ponerse en sus seis patas, pero casi ya no tenia fuerzas, sabia que tenia que levantarse y salir de ahí, su instinto no le engañaba nunca, pero sus fuerzas empezaban a escasear de forma alarmante, en algunos momentos, parecía que lo más agradable seria quedarse ahí, aplastada contra el suelo blando y húmedo y soñar, recordar esos felices tiempos en el hormiguero, con sus hermanas y hermanos, tíos y primos y tantos amigos y conocidos, hasta se acordó de aquella vez que vio un poco a lo lejos a la Reina, enorme, hermosa, con su largar alas. Pero tenía que levantarse y salir de ahí rápidamente, si no lo hacía, sabía que se ahogaría, seria arrastrada por la corriente y ya no tendría fuerzas, ni para levantar su cabecita y respirar. Hizo un esfuerzo titánico y logro poner tres patas más o menos estiradas, su cabeza ya no estaba pegada al mojado fango, solo un esfuerzo más y podría salir, para refugiarse en la base de algún árbol, donde el agua no la acorralara con mil brazos. Hubo un tiempo donde el agua le encantaba, recuerda un charco enorme cerca de una de sus últimas casas, había muchas hojas en la orilla y le gustaba subirse a ellas y navegar, dejándose llevar por las corrientes y el viento, era magnifico navegar en ese sitio, desde la hoja en que navegaba, veía todo desde otro ángulo diferente, las largas, casi interminables filas de las trabajadoras, subiendo por el tronco o las ramas de los frondosos árboles, incansables, recolectando comida para almacenarla, unas subían y otras bajaban, pero lo hacían a tal velocidad, que desde el charco no se distinguían, cuales subían y cuales bajaban; bueno, si había una pequeña diferencia, las que volvían, estaban casi todas con alguna carga, aunque, se mezclaban entre todas, las exploradoras, ellas nunca llevaban nada, jamás se detenían, marcaban el rastro para que las demás lo siguiesen, pero no se detenían a charlar con nadie; las exploradoras eran de las más importantes; todas las demás le dejaban paso, eran las que más rápido iban para todos lados y seguro que conocían sitios muy lejanos, fantásticos; pero nunca contaban nada, solo hablaban entre ellas, bueno también era su trabajo, tenían que contarse los descubrimientos y las nuevas rutas que habían conseguido; todas queríamos ser exploradoras. Intento concentrarse en levantarse, dejar de pensar en nada más que incorporarse y salir pitando de allí, antes de que el agua y el fango la cubriesen y si eso pasaba, ya no podría recordar nada, este pensamiento de que ni siquiera podría quizás, ni siquiera pensar, recordar, ni soñar; la puso furiosa y con todas sus fuerzas, empezó a levantar las patas que aun estaban estiradas y hundidas en el barro, hasta que por fin pudo moverse y empezó a caminar poco a poco, no sabía hacia dónde dirigirse, de manera que levanto su cabeza para ver cuál era la mejor dirección para salir de allí, el agua casi no le dejaba ver nada de alrededor, diviso una gran sombra que subía, hasta que se perdía la vista, .- debe ser un gran árbol, pensó, ese era el camino, sacando, una a una las patas del barro fue avanzando con gran dificultad, pero con la esperanza puesta en ese supuesto árbol, que le daría refugio y ya estaría a salvo, iba ganado terreno y confianza, ya le quedaba poco y había podido avanzar unos cuantos metros sin parar, en un momento levanto mas la cabeza para ver el gran árbol que le iba a salvar la vida, un esfuerzo mas y ya estaría a cubierto, miro hacia arriba y solo vio una gran, enorme bola de agua, que se precipitaba, como si de una enorme bomba, directa hacia su cabeza, quiso moverse para esquivar esa gigantesca gota de agua, pero fue imposible, el golpe de agua la aplasto violentamente contra el suelo, hundiéndola en el fango, no se había metido la cabeza en el barro, era toda ella que quedo enterrada, pero ya no se esforzaba por nada, el golpe de agua además de hundirla, la dejo semi inconsciente, casi no sentía nada, no sabía donde están sus patas, ni sus antenas, ni siquiera su cabeza, en realidad, ni siquiera sabía si estaba viva, la oscuridad y el silencio la rodearon, hasta el cansancio desapareció, realmente no sentía nada, todo era como un sueño, pero aun dentro de ese sueño, se daba cuenta que su energía vital, la iba abandonando, estaba consciente, pero no sentía nada. Estaba navegando en su charco preferido y los calores del principio de verano, hacían tan agradables y frescos los alrededores del charco, el agua parecía un espejo y ella se asomaba por el borde de la hoja y se miraba, ¡huy!, pero que largas estaban sus antenas, más allá de ella en el reflejo del agua, las altas copas de los árboles, movidas perezosamente con una casi, imperceptible brisa, su imagen reflejada y mezclada con las ramas y ese claro de cielo de un furioso azul claro, era lo que más le entusiasmaba de su vida, creía sentir el calor de los rayos de Sol que entre las ramas, como si fuesen grandes focos, desde lo más alto, iluminaban hasta el fondo del agua del charco, ¿ cuánto tiempo había pasado?, no solía estar más de algunas pocas horas navegando: ¿ porque de repente sentía tanto frió?, ya no está ni el Sol, ni las copas altas de los árboles, ni el charco; todo se había tornado negro, era la oscuridad total, tampoco había ningún sonido, pero empezaba a sentir mucho frió. No sabía si estaba boca abajo, o boca arriba, si es que toda luz se había apagado, o ella es que simplemente no veía, ¿quizás es que tenga los ojos cerrados?, si debe ser eso. Hay que abrir los ojos; pero cómo?, ¿no puedo abrir los ojos?, no es posible, debo estar soñando; pero ¡ cuánto frió hace!, la conciencia le fue abandonando y dejo de pensar, de sentir, era como si no estuviese en ningún sitio. Solo trataba de recoger una de sus patas que le dolía enormemente, como era eso? De repente sentía algo?, entonces no estaba dormida, ¿ pero qué le pasa a esta pata que se estira tanto? Instintivamente empezó a dar golpes con las otras patas, alrededor de la que parecía estirarse sola. ¡Si me he muerto, esta pata parece que está viva aun!, se puso a dar más patadas alrededor de la pata que veía que se seguía estirando, como si se quisiera ir de su cuerpo. Vaya, parece que esta pata es una traidora y no quiere saber nada del resto de este cuerpo mío; ¡pues que se vaya!, dejo de patear con las demás y se dio cuenta que aquella otra pata, parecía efectivamente irse, pero en su huida, arrastraba al resto del cuerpo. ¡¡ Oye pata, tu también tienes que morirte!, no es cuestión de dejar al resto de tu cuerpo abandonado a tan ultima hora, después de toda una vida, aunque corta, pero juntos. .- He visto gente loca!, pero que se pongan a hablarle a una pata, ya es demasiado.. La voz un poco chillona, había resonado por encima de ella; me imagino que mi pata no habrá aprendido a hablar, así de repente: Quizás es que cuando uno se muere, todo nuestro cuerpo habla por su cuenta y empiece oír a las patas, las antenas y quien sabe a que mas, hablarme, hablarme como tal cosa. Mejor me quedare callada, no sea cosa que tengamos una discusión con todas las partes de mi cuerpo, con lo poco que me gustan a mí las discusiones; callare y escuchare. Nuevamente la vos chillona, .- ¿ oye que pasa, que ya se te acabo el vocabulario?, o es que solo te gusta hablar con tu pata?, .- al menos podías decir ¡ gracias!, simplemente eso; ¿ qué pasa, es que te has quedado muda? Te he arrastrado por el barro, hasta ponerte a salvo, bajo este magnífico árbol que nos cobija, casi me quedo con tu pata de las narices!, en la mano, ¡que pesas lo suyo! ¿Sabes?
Intento abrir un ojo, pero no estaba segura si aquella voz era una fantasía o una realidad; tenía que salir de dudas, ¿era posible que estuviese viva?, tenía que intentarlo, poco a poco empezó a escuchar otros sonidos familiares, agua, hojas, lluvia... empezó a recordar, la primera imagen fue la de una enorme, gigantesca gota de agua, ¿era verdad entonces?, quizás estaba viva y su instinto le hacía oír voces, para que despertara. Entonces intento nuevamente abrir un poco sus ojos... y ¡cachis la mar!, pero que es eso que está ahí delante, me está mirando, también tiene antenas, pero que pinta más rara, toda negra con pintas rojas, o es que es toda roja con pintas negras?, se está riendo,
¿Pero qué está pasando aquí?, no tiene pinta de ángel, me parece. Realmente no parecía que estaba muerta, ni siquiera durmiendo; le dolía todo el cuerpo, especialmente una de sus patas, como si hubiese estado colgada de ella durante días, pero estaba viva, que es lo que realmente importaba, oía la lluvia en los alrededores, pero allí, al lado de un gran árbol, parecía que estaba a salvo de esas tremendas gotas, que casi la aplastan contra ese horrible fango, estaba a salvo, pero, ¿cómo? Y quien era eso que la miraba y parecía reír todo el tiempo, se sentía lo suficiente cansada como para no pensar y lo suficiente despierta como para saber que estaba realmente cansada. Miraba a aquello que le estaba hablando, sin reaccionar ni entender mas allá de que seguía viva, a veces le parecía que eso que tenía delante le estaba hablando y otras, solo parecía que movía eso que parecía su boca, como si hablase pero no escuchaba nada y cuando escuchaba, solo entendía algunas cosas sueltas, que no parecían tener sentido....-Bueno, pero a ti que te pasa, es que eres sorda?, me está escuchando?, oye, que una no pretende que le den una medalla, pero después de arrastrarte y sacarte del barro, como si estuvieras plantada en el, si plantada como un hierbajo, de esos que saben mal y salen por todas partes, me estoy empezando a cansar de hablar sola y no saber si escuchas o eres sorda, estás loca, o simplemente es que no entiendes mi idioma, pero yo diría que eres de por aquí, al menos te pareces a algunas otras que hemos visto, solo de paso, porque mis padres algunas veces me han dicho que otras como tu pueden ser muy peligrosas y es mejor manteneros a una buena distancia y si es preciso y posible volar lejos, especialmente cuando vais en formación, en largas columnas, entonces me decían que sois especialmente peligrosas; pero realmente yo no les hago demasiado caso, a mi me gusta volar y siempre estoy muy alto; así que has tenido suerte, que hoy se me ocurriera ponerme cerca del suelo, si no, no te habría visto y seguramente te habrías quedado ahí para siempre, enterrada en el barro, que es de donde te saque; ¡ que!, ¿ ya te has enterado?. Empezaba a entender algo, poco a poco se empezó a dar cuenta en parte de la situación , parecía que aquella criatura, la había salvado de morir en el fango y además estaba claro que necesitaba hablar y hablar mucho, en realidad parecía más que esperar que le diera las gracias, simplemente, parecía esperar a que yo diese señales de que la escuchaba y la entendía y a si poder seguir hablando, solo quería hablar y yo no solo no había hablado, si no que estaba ahí delante de ella, mirándola como hablaba sin decir palabra ni mover un solo pelo, tendría que hacer un esfuerzo y decirle algo, quizás así, luego seguiría hablando sin preguntarme nada, sabiendo ya que tenia a alguien que la escuchaba. Estaba a punto de decirle, gracias, que estaba muy agradecida de que la sacara del barro, cuando de pronto vino a su memoria, como si fuese una película, sus últimos días, quizás semanas, que andaba deambulando sola y perdida, sin encontrar el camino de vuelta a casa, al calor y la seguridad y la compañía de tantos, ¿qué había pasado?, a ella le gustaba mucho ir a pasear sola, el silencio y pensar en las cosas y en todo aquello que le rodeaba, pero se sentía muy segura porque a unos minutos siempre tenía su casa y casi siempre desde donde estaba, podía ver a los demás como estaban ocupados cada uno en sus quehaceres de cada día, en las que ella aun, casi nunca participaba; antes de que la luz alargase la sombra de los árboles y las plantas, antes incluso de que el cielo cambiase de color y se empezara a pintar, violeta o naranja, ella ya se encaminaba a la seguridad en su enorme casa, con tantos otros, como no podía contar. Prácticamente había perdido la esperanza de encontrar a nadie, no sabía cómo se había perdido, ni donde estaba, solo sentía frío, hambre y soledad, esta soledad no le gustaba nada, le daba miedo; de pronto mientras miraba a “las pintas rojas” que tenía enfrente, sin saber cómo ni porque, se dio cuenta que de sus ojos caían unas gordas y saladas gotas de agua, se dio cuenta que no era la lluvia, era la pena de sentirse tan sola y ni siquiera tener fuerzas para hablarle a quien le había salvado la vida, mientras las lagrimas se amontonaban en sus párpados, para luego caer, deslizándose por su cara, seguía mirando a esa que le hablaba, pero que ahora se había callado y le acerco la mano a su cara, para secarle las lagrimas, el contacto la hizo decir un triste y susurrante .-gracias...No te preocupes, le dijo, todos nos hemos sentido solos y tristes alguna vez, yo solo quería hablar y no me di cuenta que te podías sentir mal, además de molida por la tremenda lluvia, claro. Ahora su tono y su sonrisa, eran dulces, pero seguía teniendo una voz chillona. Yo soy Pepi, le dijo, como invitándole a que ella le digiera su nombre o algo por el estilo, pero ella no tenia nombre, los miembros de su familia eran tantos miles, que seguro que no habrían nombres para tantos, además el lema era que nadie de un mismo linaje, a acepción de la Reina, era más o menos importante que los demás; eso del nombre era algo que alguna vez había oído hablar pero no lo tenía demasiado claro; .-bueno, le dijo Pepi, al ver que no hablaba,.- ¿ cuál es tu nombre?, ya te he dicho el nombre mío, si no sabemos quiénes somos, como vamos a seguir hablando, te tengo que llamar de alguna manera ¿no?, porque tú no eres un árbol, pero hasta ellos tienen nombres, así que dime cual es el tuyo?;.- es que no tengo nombre, pudo decir al final, con un cierto apuro, se sentía tan confundida, como entretenida y curiosa por saber que más le diría. .-Veamos, a ti que sabores te gustan más, los salados, picantes, dul.., .- los picantes, le interrumpió sin darse cuenta. .- Pues bien, entonces te llamare Pica, es corto claro, fonético y tiene que ver con tus gustos, ¿qué te parece?..- Pues..No sé qué decir, creo que si me gusta tener un nombre y es cierto, suena bien y es corto y claro, Pica, si, me gusta mi nombre.
Capítulo II (2 de 4)
Amiga
Ya casi no recordaba cuando había sido la última vez que se había sentido a gusto y mucho menos, acompañada. Es sonriente Pepi, con su carcasa negra llena de pintas rojas y sus antenas cortas y tan curvadas, empezaba a gustarle. No parecía que le empezaría a dar instrucciones, ni pretendería que se pusiera a trabajar sin descanso. Pues algunos de sus fuertes recuerdos de las cortas conversaciones en familia, ya no recordaba cuando ni donde, eran esas lecciones y ordenes de trabajo, que tan poco le gustaban, por eso ella se apartaba y se dedicaba a la vida contemplativa casi siempre, aunque algunas veces, no pocas, tenía que hacer pequeños deberes, como vigilar la guardería, o dirigir el tráfico de las columnas que regresaban con carga de provisiones a la casa y había que dirigirlos de forma ordenada, de manera que fuesen hacia los almacenes en que todavía quedaba espacio, si no se ordenara eso, sería una verdadera catástrofe. El asunto es que su familia, su enorme familia, le decían que la comida y la casa había que pagarla con algo de trabajo, aunque no fuera todo el que tendría que hacer y desde luego muchísimo menos que el que hacían todos los demás: En realidad a la buena de Pica, la tenían por una pobre enferma, que no tenia poder de discernimiento y por eso le toleraban sus rarezas; además no resultaba practico, ocuparse demasiado, en pensar sobre un tema que no aportaría nada a la comunidad, mas al contrario, les parecía una imperdonable pérdida de tiempo, ocuparse de cosas improductivas; en verdad realmente no pensaban en ella, ya hace mucho tiempo, así que todos a lo suyo.
.-¡Oye! Pica, mira creo que esta lluvia de las narices ya esta amainando, así que te podré mostrar mis sitios preferidos de esta parte del bosque, me refiero a los que conozco caminando, porque ya sabes que yo puedo volar y desde el aire, puedes ver algo entre los claros, pero normalmente solo ves las ramas desde arriba, tendrías que verlo algún día, pero claro tu no podrás, ¡ pero bueno ¡, no te desanimes, también se puede ver algo parecido desde lo alto de algunos árboles y eso si que puedes hacer, ¿no?, Pica iba a decir que le gustaba subir a los árboles, pero antes de que abriera la boca, Pepi ya había contestado por ella y seguía hablando sin parar y sin moverse, le parecía que más que hablar era como una especie de canción monótona, que se podía soportar, teniéndola de fondo. Efectivamente ya había cesado de llover y desde el cielo entre nubes, como pompas de algodón grises y blancas, empezaban a verse esos claros de un azul intenso y hasta algún rayito de luz, de vez en cuando se filtraba entre las altas ramas de aquellos enormes árboles. Tímidamente algunos pájaros empezaban a hacer piruetas en el aire. Como si quisieran desperezarse, después de un largo periodo de obligado recogimiento, por la larga e intensa lluvia, al menos había llovido un par de días, ¡pero de qué forma!, normalmente en ese tiempo las lluvias eran aunque violentas y algunas veces como estas, tormentosas; siempre eran cortas, era raro que duraran algo más de algunas pocas horas. Pero bueno el tiempo tendría sus razones, porque Pica estaba convencida, que todo tenía su razón, hasta los hechos más insignificantes, ella creía que todo tenía su función en la vida, incluso sus pensamientos, que aunque eran tantos y tan variados, tendrían alguna utilidad, se dio cuenta que en cierta forma no era tan distinta de su familia, ella también hacia las cosas, por algún sentido práctico, aunque la mayor de las veces ignoraba cuál era el sentido de lo que hacía o pensaba, pero en cualquier caso, si que estaba segura, que tendría su sentido, aunque ella en ese momento, no fuese capaz de descubrirlo.
.- Mira, si vamos por aquí, encontraremos un campo lleno de flores de todos los colores, es un sitio muy despejado y además tranquilo, hay unos pétalos de algunas flores que están tan ricos , como al mismo tiempo son de bonitos, con unos colores tan suaves..., así es como me gusta a mí que me presenten la comida, no solo es cuestión de sabor, o de que te siente bien te de energía, te alimente, todo tiene que tener una agradable presencia, ¿ no te parece?, yo creo que algo que está bien presentado se come mejor y te ha de sentar bien a la fuerza. Por cierto Pica, allí hay unos tallos tan tiernos como jugosos y además... además hay unos que son muy picantes!; mientras termino de decirlo, le dio un amigable codazo, que cogió a Pica tan de sorpresa, que no se fue al suelo de milagro y no era nada de fácil poder tirarla al suelo, era además de muy fuerte, muy difícil mover su cuerpo levantado sobre esas fuertes seis patas. A ella le gustaba presumir de ir algunas veces caminando en dos patas, sus dos traseras, con si de un pájaro, o una ardilla oteando el horizonte se tratara. Pepi se dio cuenta que el codazo había sido un poco fuerte y que también la cogió por sorpresa, por un momento iba a decir ¡perdona, no me di cuenta!, pero en cambio; al darse cuenta que Pica estaba muy distraída, solo le preocupo, que no la hubiese escuchado, a, eso no, no iba a ir hablando sola como si fuese una loca, tenía que prestarle algo de atención, aunque fuese como deferencia simplemente. .- Te has enterado lo que te he dicho?, mientras la miraba preguntándoselo también con el gesto. ¿Me has oído?, o es que voy yo sola por este bosque y tu solo eres una alucinación?, ¿Eh?, .- Si claro que te he escuchado, en realidad, no he hecho otra cosa desde que estamos caminando hacia no sé donde, ¡perdona!, hacia ese campo de flores que dices...¡ Uf!, casi soy una descortés, mal que mal me ha salvado la vida, casi lo había olvidado, intentare prestarle más atención, hasta es posible que diga algo interesante. .- Bueno Pepi sigue diciendo, que yo te estoy escuchando. ¡Caray!, pensó Pepi, me están escuchando, no puedo perder esta oportunidad, la de cosas que puedo contar sin que me escuchen, así que si me están prestando atención, me faltara tiempo para decir tantas cosas como me apetecen....- Pues te mostrare apenas lleguemos, donde están unos tiernos, jugosos y muy picantes tallos. Seguro que te encantaran, además tú necesitas reponer fuerzas, después de cómo lo pasaste en el barro.
La nubes empezaban a dejarle espacio libre a un cielo azul limpio y el sendero cada vez se hacía más amplio, los árboles parecía que habían decidido dejar más terreno entre ellos, de manera que las pequeñas plantas, los arbustos y cada vez mas flores, empezaban a rodear el sendero por donde iban Pina y Pepi, esta última no paraba de hablar, mientras Pica, asentía con la cabeza, respuesta que era más que suficiente, para que Pepi, no se interrumpiera en su conversación interminable. Lo mismo le hablaba del árbol tan enorme que había por allí, con unas hojas que eran tan deliciosas, como dulces, o de lo presumidas que encontraba a las libélulas, con esas largas alas, que les permitían pavonearse delante de todos, quedándose quietas en el aire, ella por supuesto que también podía hacer eso y mucho mas, decía, pero era muy cansado, había que estar aleteando sin parar a un ritmo tan enorme, que luego se sentía desfallecer, ¡ con lo cómodo que era echarse una siestecita!, en los pétalos blancos de una margarita, en los blancos, si, porque los amarillos, cuando les daba la luz del Sol, te daban un tono, que no se podían ver mis increíbles y hermosos adornos rojos en todo su esplendor, en cambio en los pétalos blancos, sus colores negro y rojo, entonaban perfectamente, mas de alguien le había felicitado por estos colores tan bien contrastados. .- Pero bueno, casi llegamos y tú no has dicho ni pio, ¿has visto como cambia el paisaje por estos lados?,.- la verdad es que... .- Claro, claro, no tienes palabras, ya te entiendo, es que esta parte es tan magnífica, con estos colores y estos espacios más abiertos, por aquí se puede volar a gusto, sin que los árboles te tapen todo. .- A ti ¿te gustan los árboles?.. .- Pues en realidad, los árboles siempre me..... .- Es que son tan altos no?, si que te entiendo, son quizás demasiado altos. Sabes, con su tremenda altura las que volamos tenemos algunas veces un pequeño problema, porque tenemos que volar tan alto para estar por encima de sus copas, que cuando llegamos arriba del todo, si es que llegamos, porque te diré que hay algunos tan altos, que parece que no terminan nunca, así que una desiste de seguir aleteando hacia arriba; bueno, pues el problema es que cuando llegas a lo más alto, por encima de las frondosas copas, algunas veces por allí arriba, ¿ tú no has estado nunca tan alto, no?, me imagino que eso tiene que ser tan frustrante, estar eternamente atado al suelo; pero bueno, lo que te decía, cuando al fin has logrado estar por encima de ellos, sucede que el viento en lo alto puede ser tan fuerte, que es muy difícil maniobrar, además es que ya te coge un poco cansada por llegar hasta allí y entonces puedes salir despedida por una ráfaga de viento, que te puede lanzar muy lejos de donde estabas y esto no es demasiado gracioso; por eso me encantan los sitios más despejados, donde puedes volar a tus anchas, sin estar muy alto, simplemente por encima de las flores, a ti ¿te gustan las flores?, seguro que te tienen que gustar!, ¡ a quien no!, ¿verdad?... Pica solo alcanzo a decir, .- Pues... Entonces continua Pepi con su discurso en solitario, haciéndole preguntas y contestándose a sí misma; ya no se molestaba en contestar, simplemente se invento un juego, primero consistía en adivinar cuando le iba a preguntar algo y luego la respuesta que ella misma se daría, esto le resulto muy entretenido y se dio cuenta al cavo del tiempo, que casi podía precisar, cuando y de que le haría una pregunta y que se iba a responder. “:_ Ahora me preguntara si estoy cansada y se responderá, .- claro que no, vosotras sois muy fuertes. ...- ¡Mira!,¡ mira!, ya prácticamente hemos llegado, casi no se ven árboles alrededor, es magnífico. “.- ahora me dirá ¿qué te parece? Y claro se responderá, .- entiendo que no sepas que decir, es un sitio tan maravilloso. Realmente lo era, tantas flores de todos los colores y formas, hasta donde se perdía la vista, realmente, era como el bosque, pero a otra escala, había una pequeña brisa y el ambiente estaba lleno de aromas, que se mezclaban unos con otros, la luz del Sol ya lo cubría todo y el cielo se había despejado totalmente, casi no había nubes, solo quedaban algunas, que se veían allá a lo lejos, detrás de las altas copas de los árboles del bosque, la temperatura era muy agradable y de pronto le entro una cierta sensación de hambre, pero no sabía hacia donde, ni con que podría saciar su apetito, estaba a punto de preguntarle a Pepi, que curiosamente estaba callada, que raro, no se había dado cuenta, en que instante había dejado de hablar, cuando esta la llamo con esa chillona y ya familiar vocecilla......- Pica!, Pica!, ven por aquí están esos tallos tiernos y picantes, seguro que tienes un hambre de gusano. .- Pues si tenía hambre, no sabía si tanta como la mayoría de los gusanos que estaban todo el día comiendo, Buaagggg!, en cualquier caso a ella no le gustaban esos bichos viscosos, que solo podían arrastrarse, con ese aspecto tan repugnante. Se acercó al sitio que le indico Pepi y empezó a morder unos tiernos y gruesos tallos, que la verdad estaban muy jugosos, se deshacían en su boca y al momento empezó a sentir ese sabor picante que tanto le gustaba. Ya no recordaba cuanto tiempo había estado comiendo sin parar, pero ya no podía mas, estaba claro que ya había repuesto las energía más que necesarias y ahora solo necesitaba descansar un poco y así digerir a gusto, el tremendo banquete que se habían dado; porque Pepi no se quedo atrás, estuvo tan ocupada alimentándose, por aquí y por allá que en horas no la sintió decir ni media palabra, se estaba preguntando si es que estaba echando de menos su charla ininterrumpida, no, creía que no.
Pepi estaba tendida sobre los pétalos, ¡ como si no!, de una gran Margarita blanca, iluminada con los rayos de Sol, que cada vez empezaban a ser mas laterales, ya empezaban a alargarse las sombras, su negro caparazón con esas manchas rojas, la verdad, se veían en todo su esplendor. Subió con facilidad a la flor que no era demasiado alta y que estaba rodeada de unas amapolas, que con su rojo, hacían resaltar las manchas de Pepi, había en la flor espacio suficiente para las dos, al oír solo el silencio, creyó que era el momento de dar ella un pequeño discurso de agradecimiento a su salvadora, no solo por haberla rescatado de la pesadilla del barro y la lluvia, sino también por traerla a tan magnífico lugar, la verdad es que se sentía muy agradecida de esta nueva y quizás única amiga, en este apartado lugar del bosque, en que posiblemente ni las más audaces exploradoras, conocerían, así que estaba agradecida por muchas cosas y así se lo empezó a decir, comenzó hablando con sinceridad y las palabras cada vez mas afectivas, la llevaron a la emoción de una lagrima que nuevamente en el mismo día se deslizo por su cara, pero en este caso, la emoción era de alegría y agradecimiento y así se lo está expresando a la que ya consideraba su querida amiga. .- Y la verdad Pepi desde el fondo de mi corazón, te puedo asegurar, que te estaré agradecida toda mi vida por lo que has hecho hoy; porque no solo se trata de haberte esforzado por arrancarme de ese barro que me atrapaba y que con toda seguridad, si no fuera por ti, habría perecido y nadie se habría enterado, nadie, ( en ese preciso momento, irrumpió desde sus párpados la primera lagrima), si, lo más terrible habría sido el haber desaparecido, sin que a nadie le importase y eso me parece terrible; pero no solo me rescataste, si no que me distes compañía, refugio y alimento, sino que también me has ofrecido tu cálido aprecio, por lo que tendrás mi amistad y cariño siempre, espero que si alguna vez, eres tú la que necesite auxilio, pueda estar lo suficientemente cerca, para dártelo, pero esperemos que no tengas necesidad de ningún rescate y podamos disfrutar juntas de este lugar maravilloso, donde el cielo y la tierra son igual de generosos, ¿ no te parece?, que dices?, estás de acuerdo?, es que sabes?, es tan raro no oírte hablar..... Pepi... ¿no me oyes?, estas durmiendo ¿no? Pues bien, te has perdido el discurso, yo también tengo sueño...... Pues mira, se dijo para sí,.- con lo emotivo que fue y ella durmiendo.
El cielo ya empezaba a tornarse violeta y las sombras a alargarse, como la conciencia de Pica después de este día tan especial, comenzó a soñar mientras se dormía, en como seria mañana, cuando el Sol ya haya dado la vuelta y aparezca por allí, por ese otro lado, mañana, acertó a pensar, mientras el sueño las envolvía, a Pepi desde que Pica empezó a hablar.
Capítulo III (3 de 4)
El nuevo día
El día estaba a punto de ganarle el terreno a las sombras de la noche y mientras el cielo por el Este, empezaba a aclararse con fuertes tonos naranjas, aun en lo alto y hacia el lado opuesto, brillaban algunas estrellas, con sus últimos destellos, desaparecerían junto con la noche y dejarían paso a esa única estrella, tan cercana, el Sol estaba a punto de hacer su aparición, en un cielo diáfano, despejado de toda nube y especialmente transparente, gracias a la lluvia del día anterior, todo olía a fresco y limpio.
Era el momento en que acostumbraba a despertar Pica, aunque casi siempre lo hacía, dentro de las galerías del hormiguero, que a esa hora ya empezaba a tener un movimiento, que poco a poco se transformaría en vertiginoso; las exploradoras ya estaban formando en la antesala de salida y se repartían ordenadamente el territorio a explorar, luego se dispersaban en pequeños grupos, que más adelante, volvían a separarse, de manera que cada una exploraba una zona determinada, siempre alejándose, pero cuidando de ir dejando el rastro, para poder regresar por el mismo camino, sin desviarse ni un milímetro. Cuando estas ya estaban caminando rápidamente hacia sus destinos, las buenas obreras, comenzaban a salir, para seguir recogiendo provisiones, por las rutas del día anterior. Era el momento que Pica aprovechaba para salir rápidamente y algunas veces, con suerte, nadie reparaba en ella y no le asignaban ningún trabajo en especial y esos eran sus grandes días libres y felices; cuan volvía al atardecer, ni se habían dado cuenta de su falta, siempre habían voluntarias para todos los trabajos, eran tantas. Pero esta mañana y en mucho tiempo, había despertado directamente bajo el cielo, estaba extasiada con los colores, con el silencio y la tranquilidad, con ese aroma tan suave, con las estrellas y las gotas del roció, que adornaban los pétalos de la Margarita y también, porque no pensarlo, con ese encantador silencio de Pepi, que aun dormía a “pata suelta”, se veía tan bien así, tranquila y calladita, si calladita, ¡uf!, que alivio. Comenzó a estirar cada una de sus patas, de una en una, disfrutando al estirarse, mientras se iba desperezándose; luego las antenas, tenían que estar limpias y flexibles, estas eran su tacto y por ellas percibía, casi tantas sensaciones como por sus ojos, así que tenía que mantenerlas en el mejor de los estados posibles. Dio un amplió vistazo a todo su alrededor y le resulto tan extraño como agradable, no percibir ninguna actividad en especial, todo y todos, parecían tan quietos y silenciosos, como la dormida Pepi; a excepción del cielo, donde había una lucha de colores y la potente y cada vez más luminosa luz del Sol, iba ganado terreno a los ya pocos oscuros violetas, convirtiendo todo por un momento en un radiante naranja, que poco a poco se iba transformando en un azul tan claro que casi parecía blanco, todo aquello le parecía fantástico. Pensó que era realmente absurdo dormir a cubierto, si el tiempo era bueno, ya que perderse todo este espectáculo, después de cómo lo estaba disfrutando, sería muy triste. De pronto, por allí donde ya se veían las copas de los árboles del bosque, un resplandor inusitado, presidió la aparición fulgurante de un Sol ¡enorme! Y rojizo,¡ que increíble!, parecía que estuviese ardiendo. Con que rapidez emergió, detrás de los frondosos árboles, haciéndolos transparentes, era como una bola de fuego. Se quedo paralizada ante algo tan grande como bello, se quedo como hipnotizada. En ese estado de contemplación, absorta de todo, con la mirada fija en ese Sol que se iba elevando, una vocecilla familiar, sonó como una estridencia, como algo fuera de sitio, como una gota de agua fría, muy fría, que algunas veces te cae desde lo alto de los árboles, cuando a principios de la primavera, empiezan a descongelar, sus ramas cubiertas de hielo; la vocecilla dijo....- si, realmente a mí también me gusta ver salir el Sol, en realidad, casi todos los días me despierto para verlo, aunque luego algunas veces, hecho otro sueñecito, hasta que el aire está más cálido. ¿Qué haces Pica, que tal has dormido?.....- Pues he dormido fantástico y ahora viendo salir el Sol, solo miraba, sin pensar, solo estoy mirando entusiasmada, sin pensar nada. ... .-Que quieres decir con eso de pensar?. Es que tú piensas?...- Pues claro, es lo que más hago, realmente creo que es lo que más me gusta hacer, pensar. ¡Sí!, estoy segura, no hay nada que me guste más que pensar; tú no piensas mucho, también?... .-¿Yo?, ¿pensar?, pero que cosas tienes; tú te crees que si yo pensase, ¿tendría tiempo para hablar?.. .- Pues....-A ti lo de la tormenta te ha dejado mal, ¿qué es eso de pensar?, yo hablo!; que es lo que tendrías que hacer tu y todos, no pensar, hablar, decir,, en fin, es que hay que comunicarse, ¡pero!, ¡cómo es posible, que me hagas semejante pregunta?, hay que hablar Pica, hay que hablar; o es que tú tienes telepatía, ¿eh?, como quieres que nos entendamos sin hablar. Por ejemplo, aun no he escuchado algunas palabras de tu parte, agradeciéndome, o comentando, el rescate en que te pude, no sin gran esfuerzo, arrancarte del barro, ¿qué?, es que a lo mejor lo has ¡pensado! Y ya ves, yo sin enterarme, ¿eh?. Qué pasa con eso de pensar, ¿Ah?, es que si uno no piensa, es que es menos listo, ¿eh?. Te advierto que no es la primera vez, que conozco a alguien que piensa y no me gusta que me hagan esa pregunta, es que acaso, no es mejor hablar que callar?, porque al final eso de pensar, no es más que una excusa, para estar callado, quizás es que no sepan que decir; seguramente, eso es, una pura excusa por qué no se os ocurre nada que decir; ¡¡ pero es que te parece bien, que me preguntes eso a mí,? Eh? ¿eh?.
Pica se quedo de una pieza, no había pensado que un comentario tan intrascendente, pudiese haber ocasionado tal reacción en Pepi, aunque las reacciones en ella eran muchas veces inesperadas, se había dado cuenta que si bien podía adivinar las preguntas que le haría y lo que ella misma se respondería, pues ni siquiera se dio cuenta cuando dejo de hablar y le indico donde estaban sus deliciosos tallos. En realidad era muy presumido pensar que era capaz de adivinar todas las reacciones de ella, ni de nadie, todos tenemos reacciones diferentes algunas veces, ante similares circunstancias. Quizás ese tremendo afán de hablar, no era otra cosa que buscar comunicar con la gente, una forma más de afecto y quizás ella interpretaba como falta de afecto, el que no le hicieran caso, probablemente era lo mismo para Pepi, que no le hablaran, o que la ignoraran, las dos cosas quizás significaban una forma de rechazo, quizás en el fondo todo lo que quería es que la aceptasen, que la aguantasen un poco, con su compulsión de hablar, por supuesto que tenía que pensar, si no lo hiciera no podría hablar, la velocidad del pensamiento que precede a la palabra, debe ser tan rápido, que no nos damos cuenta que antes de decir cualquier cosa, lo hemos pensado. Tendré que ser más amable con Pepi, además de necesitarlo, estoy obligada a ello, por pura cortesía y corresponder a lo mucho que ha hecho por mí. Quizás logre descubrir algo mas, detrás de esa parlanchina incesante, que seguramente, casi nadie habrá soportado.
Se puso delante de ella, la miro de frente y le dijo, .- Pepi, me podrías escuchar solo un momento, quisiera decirte algo, pero por favor no me interrumpas hasta que termine, te parece bien?....Pepi se la quedo mirando con una cara de interrogación y sorpresa, estaba a punto de contestar, “es que insinúas que no se escuchar?..”, pero de inmediato se contuvo y solo le salió el.- es... estoy de acuerdo, puedes hablar que me quedare muda, no hablare ni una silaba, por no decir, no diré ni “pio”, seré una tumba, no saldrá de mi ni el más mínimo murmullo, no tendré boca, solo oídos, nada más que oír, estaré atenta a tus palabras y esperare a que me indiques cuando puedo hablar, yo también se escuchar, es que tú te pensabas que yo no sabía escuchar; si no hubiese sabido escuchar, no habría oído tus pataleos y tu respiración agitada y preocupada, hundida en el barro, en medio de todo el ruido que hacia la lluvia, golpeando tantas hojas en los árboles; pues mira, si yo no supiera escuchar, tu no estaría viva, de manera que ya ves, es una duda ridícula pensar que por que hablo siempre, no se escuchar nunca. No te creas que es la primera vez que me plantean este ridículo tema, “ es que tú no sabes escuchar” “ es que tu....-.¡¡Peeepi!!, le grito Pica, interrumpiéndola violentamente, ¡ no he dicho que no sepas escuchar!, simplemente , quería decirte algo importante y quiero asegurarme que me prestaras atención, nada mas...Guardo silencio, media aturdida con el grito de Pica y espero callada a que esta hablara.......- Gracias amiga, solo quería darte las gracias por lo que ayer hiciste por mí, nadie nunca se había tomado tantas molestias y esfuerzos conmigo y quería decirte, por segunda vez, ...no, no digas nada, si , digo por segunda vez, ya que ayer también te lo dije, te di un largo discurso de agradecimiento y hasta me emocione, pero no me había dado cuenta de que estabas durmiendo, hasta que termine de hablar, a sí que lo deje y luego, también yo me quede dormida; si no te rías, te estuve hablando y hasta me salieron un par de lagrimas y resulta que estaba hablando sola. Pues bien sin repetirte todo, quiero que sepas que aquí tienes una amiga para siempre y que no me importa que hables hasta por las antenas, creo que eso no es lo importante, o quizás lo sea, pero eso no tiene porque ser malo, o molesto y entre buenas amigas hay que tomar las cosas como son y no pretender que te hablen más o menos, el valor que has mostrado y la bondad que has tenido conmigo, eso es lo más importante; con esto no te quiero decir que no sea interesante lo que dices, seguro que se puede aprender mucho escuchándote. Por ejemplo, para ti ver salir el Sol es algo tan normal, como para mi raro, ya que casi siempre he despertado dentro de casa, en la penumbra de las galerías, donde te mueves con más ayuda de las antenas, que de los ojos. Lo que acabo de ver al despertar, para mí ha sido único, fantástico. Estos últimos días he estado durmiendo a la intemperie, sobre distintos árboles, pero los amaneceres, no tenían mucho de especial, porque, si no estaba nublado, llovía, así que recién hoy he podido ver este tremendo espectáculo de la salida del Sol y despedir las últimas estrellas que brillan. Bueno, eso es todo, creo, tenía ganas de decírtelo y ya está, yo en realidad no tengo mucha practica en hablar, así que quizás mi manera de hablar sea pensando y tu manera de pensar sea hablando. ¿eh?, ya me callo. ,, .- No, si por mi puedes seguir, no me molesta escucharte, es algo que tengo que aprender, tengo muy poca practica. Y en cuanto a tu agradecimiento, la verdad es que aunque me ha gustado escucharlo, no hacía falta, porque a esta charlatana, le encanta sentirse útil y tu ayer me diste esa gran oportunidad de sentirme importantemente necesaria, al poder hacer algo que solo yo podía hacer en ese momento, yo te estoy agradecida. ¡Pero bueno!, esto ya parece una guerra de discursos, aunque hemos cenado bien, tengo costumbre de empezar el día con algo dulce, muy dulce, ¿ qué te parece?, ¿ Nos vamos a por el desayuno?; bien Pica sígueme y verás que manjares conoce Pepi para empezar el día. Oye, hoy quizás haga calorcillo, así que después de desayunar, estaremos más fresquitas en el bosque, venga seis patas, ¡que estas hecha otra parlanchina!....... .- Dicen que todo se pega Pepi..........
Se estaban acercando a unas plantas que tenían unos frutos negros pequeños, como si muchos granitos pequeños se hubiesen quedado pegados, como un racimo de pequeñas esferas, algunas totalmente negras y otros frutos de la misma planta eran rojos y naranjas, detrás de esta planta había otras un poco más grandes, donde sobresalía el rojo intenso de los que parecían sus frutos , redondas pelotitas de aspecto aterciopelado, que les daban unos pequeñitos puntitos negros que mientras no se veían de muy cerca, no se distinguían, todas estas plantas, además de esos frutos de un aspecto muy apetitoso, toda las ramas entre los frutos estaban cubiertas por verdes y frescas hojas. A Pica no sabía qué era lo más apetitoso, si las ramas o algunos de todos esos frutos de tan variados colores y tamaños que se veían, esperaba que como ya de costumbre, Pepi le hiciera alguna sugerencia de hacia dónde dirigirse, pero por el contrario, esta se dirigió en un corto vuelo hasta las ramas que soportaban los frutos rojos y se poso en unos de ellos, que parecía medio roto, el fruto estaba abierto por la mitad y se veía su interior, de un suave color amarillo, a Pica le pareció que eso no podía ser una buena elección, pero se quedo mirando a Pepi, para ver si le indicaba algo, pero esta comenzó a darle pequeños bocados a la parte interior del fruto que está abierto, sin prestarle ninguna atención a su amiga; esto ya no le hizo tanta gracia a Pica, que se estaba acostumbrando a dejar la iniciativa de lo que había que hacer, a la parlanchina de su amiga, “ la Pintas Rojas”. Pero Pepi siguió degustando el fruto que estaba abierto sin siquiera mirarle. En realidad pica no tenía mucha hambre, ya que el día anterior, comió demasiado, pero sí que le hacía ganas de probar algo dulce, ya que en la tarde del día anterior, se había pasado un poco con lo picante. A si que ya un poco impaciente, se dirigió a Pepi y le dijo:..
.- Bueno, no decías que íbamos a desayunar dulce esta mañana?, donde están esos manjares que tanto has hablado antes?; Pepi no le hizo ni caso y siguió comiendo lentamente, como si no hubiese escuchado nada. De forma que Pica, ya un poco sorprendida y enfadada, le repitió la pregunta pero con un tono y volumen mucho mayor, a los que Pepi no podía hacerse la distraída, ni la sorda........- Pepi dejo de comer y lentamente giro su cabeza hasta quedar frente a Pica que estaba más o menos debajo de donde ella estaba subida, encima del fruto rojo; disculpa que no te haya contestado inmediatamente, pero he tenido que estar “pensando”, ( esta palabra la dijo con un cierto “rin tintín”), para ver como tenía que responderte, quiero estar a tu altura y al menos “pensar un poco” las cosas antes de tomar la decisión de contestarte, ¿sabes?, no entiendo como una pensadora como tú, no tiene ni idea de cómo alimentarse, quizás una “parlanchina como yo, tendrá que indicarte, como tomar un simple y delicioso desayuno. ¿eh?; al mismo tiempo que decía esto, extendió sus pequeñas y semi transparentes alas y bajo hasta ponerse, exactamente delante de Pica, que estaba con una cara de pocos amigos y sorprendida por este repentino cambio de humor de Pepi.; bajo la cabeza y mirando al suelo, dijo como si realmente, estuviese pensando en voz alta, más que contestando a las ironías de Pepi....- Pues es cierto que se muy poco de elegir alimentos, en realidad, siempre he tenido todo lo que he necesitado, en casa y como no sea algún tipos de hojas tiernas y verdes, casi siempre comía en casa, donde siempre hay comida en abundancia y muy variada por cierto. A si que tienes toda la razón y no tengo idea que de todas estas cosas que tenemos delante, se pueden comer o no y tampoco sé qué tipo de sabor tienen, pues ya esta!, te querías burlar de mi, pues ya lo has hecho, ¿ qué te sientes muy bien de reírte de alguien que no sabe lo que tú? Eh?. No sé porque te ha molestado tanto eso de que pensar o no, no tiene tanta importancia y en cualquier caso yo no he querido reírme, ni mucho menos burlarme de ti, es cierto que hay cosas que dices o haces, que me hacen gracia, pero en ningún momento he pretendido reírme de ti; no me parece bien como me has contestado.......... Y comenzó a girarse con ademán de irse de ahí, pero la mano de Pepi la detuvo y con su voz chillona, aunque un poco más dulce, de dijo, mirándola a los ojos........ ¡Vamos seis patas!, me has salido muy sentimental; ahora eres tu la que le está dando demasiada importancia a una simple broma que te he gastado, no me seas tan seria, que así no podemos ir, hay que reír un poco y si no bromeas algo, pues no ríes, sin pasarse, burlarse un poquito de algún defecto de los demás, es divertido, hace reír y levanta el ánimo. A sí que no me seas melodramática;.............-¿ melo.. qué?, pero vamos contigo, así que también vas un poco escasilla de vocabulario ¿eh?, ¡ pues tú no te acomplejes, ya te iré explicando y tu me dirás que es eso de pensar, ¿vale?, pero antes ven acércate aquí y prueba estas moras que están más dulces que la miel, además a esta hora están fresquitas, que es un puro cielo comerlas,. Ven acércate y dime ¿qué te parecen?......... Pica se acerco y fue a intentar morder, uno de esos racimos pequeños y rojos, cuando Pepi, le indico....-¡No, los rojos están muy verdes!, no son buenos, de este fruto solo has de probar los más oscuros, si te encuentras alguno un poco roto, esos son los mejores, un pelín pasados de maduros y que ya han sido visitado por algún pajarillo, que nos ha dejado abierto el camino a la parte más dulce y sabrosa de fruto. ... Escogió tal como le había dicho Pepi uno que ya estaba un poco abierto y que era de un negro total, se acerco y le dio un pequeñísimo bocado, ¡¡¡vaya!!, pero que cosa más deliciosa, dulce fresca, de un sabor tan exquisito, no recordaba haber comido algo semejante, sin parar siguió y siguió, ya sin prestarle atención a Pepi, porque esos frutos eran verdaderos manjares, lo suficientemente ricos como para no pensar en si se tenía o no apetito, había que disfrutar con algo tan delicioso.
Pepi la interrumpió en medio de tan agradable banquete; .- ¡Para un poco!, estas comiendo como si mañana fuese a empezar el invierno y recién empieza la primavera, tenemos una larga época de abundancia, tienes que intentar disfrutar de la variedad que tenemos delante, te estás atiborrando de estos racimos negros y ni has mirado estos frutos redonditos y rojos que hay ahí detrás. Estos, también son deliciosos, pero tienen un dulzor un poquito distinto de los negros, deja eso y ven a probar estos frutos.
Pica miro hacia arriba y vio esas, esferas rojas muchas de ellas, que colgaban de una planta más alta, en realidad era como un árbol pequeño cargado de bolitas , se parecían a las cerezas, pero no lo eran, su piel no era lisa y estaba cubierta por pequeños puntitos oscuros un poco en relieve, que hacían parecer su superficie, parecida a las de los melocotones; Pepi ya estaba sobre uno de los frutos, de un rojo pasado y que parecía había estado picoteado por los pájaros, ella había subido volando, Pica tendría que hacerlo andando, claro, pero era muy rápida y trepaba con la misma facilidad que caminaba y hasta podía correr cuesta arriba, a la misma velocidad que bajaba. Estaba subiendo rápidamente por las pequeñas ramas del arbolito para acercarse un poco a donde estaba comiendo Pepi, cuando de improviso, al pasar entre unos tallitos verdes que parecían estar pegados a la rama por donde subía, oyó una voz que le decía....- Pero a dónde vas tan rápido, ¡ tantas prisas! Y pasan por debajo de uno sin inmutarse, ni que fuera un puente.. Miro hacia atrás y adelante y no vio a nadie y no parecía para nada la voz de Pepi, esta era grave y muy clara, en realidad no se parecía para nada a la voz de su amiga, por un instante pensó que Pepi estaba cambiando de voz para gastarle una broma, pero la voz le sonó, prácticamente encima de ella, pero ahí no había nadie, ramas tallos y hojas y esos rojos y esféricos frutos por todos lados, se detuvo solo un instante, y continuo su rápido camino, ascendiendo hacia donde estaba comiendo Pepi, pero no dejo de quedarse un poco sorprendida de aquella extraña voz, iba llegando por donde estaba comiendo con un mucha tranquilidad Pepi, cuando nuevamente escucho aquella extraña voz, pero esta vez ya no la escucho tan cerca, sino mas bien , desde un poco más abajo, más o menos por el sitio donde había pasado y la había escuchado por primera vez.... Esta vez la voz no le hablaba a ella, si no a Pepi y además por su nombre,.-Oye Pintas rojas,( grito la voz), ¡ Pepi!, tienes una amiga un poco maleducada eh?, es que acaso tiene mucha hambre?, cree que los frutos van a desaparecer de pronto? ¿eH?, ¿cómo estas “pintas parlanchina”?. ... Ahora sí que escucho la chillona voz de su amiga, contestando a la voz extraña, que por más que buscaba no lograba ver a nadie, más que a Pepi, que ya la tenía en un rama de al lado de donde estaba ella. Pepi medio se levanto en sus patas traseras y agito como a modo de saludo sus patas delanteras y las alas, al tiempo que decía.....- ¡¡Cachis la mar!!, ¡Saltón!, cuánto tiempo sin verte, pero que alegría!, oye, que se te ve muy bien ¡eh!. Ven para aquí que te presentare a mi amiga, venga, da uno de esos saltillos que tanto me gusta ver, venga, haznos una demostración de tu arte saltarín, ...y dirigiéndose a Pica le dijo.... .-Ya veras, este amigo es capaz de saltar, bueno!!, lo que quiera!, es el rey del salto. .- No; respondió la voz; .- estoy reposando; quizás más adelante y como se llama tu amiga, aun parece creer que yo soy solo una voz; aunque he de reconocer que mi camuflaje ronda la perfección, estoy tratando de batir mi propio record de inmovilidad, creo que ya he superado las seis horas; bueno me moveré un poco para que tu amiga pueda verme... Estiro una larguísimas pata traseras, luego las recogió y se medio incorporo sobre ellas. ....-Vaya, ..exclamo Pica, que alto es, realmente si se queda quieto tiene el mismo color que una ramita........- Como se llama tu amiga Pepi?.......- Pica, se llama Pica y nos conocemos desde hace mucho tiempo, no tanto como a ti pero, casi más de un día y una noche; ella no habla mucho, ¿sabes?, ella “piensa”, pero es una buena amiga....- Bien Pica, ..Dijo Saltón, ya has logrado verme, ya no me confundes con una rama?.... Pues sí, ya te puedo ver muy bien, siento no haberte visto, porque realmente eres muy largo, pero al estar tan quieto y tener prácticamente el mismo color que las ramitas, pues no repare en que eras algo,¡ perdón!, quiero decir alguien......- No importa Pica, no importa, me pasa muy seguido mis dos especialidades, son los saltos y el camuflaje y realmente muchas veces puedo pasar desapercibido, entre los demás, porque me entreno constantemente en inmovilidad y mimetismo, ¿ sabes lo que es esto?... .- El “mistismo?,... dijo, un poco insegura Pica........- El “mimetismo” Pica, el mimetismo, esto es el arte de la ocultación, sin tener que ir a ningún sitio, es simplemente, adquirir los tonos y algunas veces formas y colores de tu entorno, mira por ejemplo, ¿qué te dice este movimiento tan sencillo y lento?, Saltón comenzó a balancearse suavemente cogido del pequeño tallo de una hoja.:_ ¡Caray!, exclamo Pica, pareces una ramita movida por el viento, ¿a que si?, ,.-¡Fantástico Pica!, lo has cogido de inmediato, oye Pepi tu amiga es muy perspicaz..
.- Pues claro, ¿crees acaso que tengo amigos tontos?, ya te he dicho, que es que además piensa, ¿ qué te parece?, te podía acompañar en esos largos ejercicios de meditación que haces, así mientras tú te haces el dormido que piensa, ella pensara de verdad y luego con suerte, quizás te cuente sus reflexiones y todo eso que se imagina; Oye Saltón, tú que sabes mucho, ¿ es bueno pensar?, o quizás es mejor hablar?, que dices tú? Eh?, porque ya sabes que yo hablo mucho, por eso no pienso, Pica dice que lo que yo hago es pensar en voz alta, pero yo digo que simplemente hablo y de esta manera, todos sabéis que opino de todo lo que hablo, ya sé que quizás algunas veces me extiendo un poco, pero todo lo que hago es comunicarme con los demás, porque tú sabes, que yo nunca me guardo nada para mi, todo lo comparto con los demás, pero ahora que he conocido a Pica, tengo una cierta incertidumbre de que significa pensar, porque, realmente no lo tengo muy claro y ya no es la primera vez que conozco a alguien que piense y que me digan en cierto modo, o insinúen que yo no dejo hablar a los demás, ¿has visto que cosa más ridícula?, como yo no voy a dejar hablar a los demás, si no hago más que comunicarme con todos, ¡ pero dime qué opinas tu ¡ y no te quedes ahí mirándome sin decir nada ¿eh?..... Saltón empezó a decir que quizás Pepi hablara un poco mas...de la cuenta; .. quería terminar; pero Pepi le interrumpió sin que terminara la frase, ...- Pues eso es lo que me gusta de ti Saltón, eres un gran escuchador, nadie me ha escuchado tanto como tú, así que probablemente , tú seas quien mejor me conozcas y por eso te hacia la pregunta en relación al pensamiento, porque yo respeto mucho tu opinión, no en vano, somos amigos desde hace tantísimo tiempo, aunque no nos veamos demasiado frecuentemente, tu eres sin lugar a dudas la persona con quien más he hablado y ahora tu me tendrás que ayudar a determinar, primero, ¿ qué es eso de pensar? Y segundo, si se puede pensar y también hablar, es decir en resumidas cuentas, el pensamiento, es compatible con la conversación, pero mi gran duda es ¿como uno puede comunicarse con el pensamiento?, tu ¿puedes entender eso, yo realmente desde unas palabras que tuvimos con Pica, estoy cada momento más confusa, ya tengo dudas de cuando hablar y cuando callar y bueno, que no tengo claro esto del pensamiento.
Mientras Pepi continuaba explicando eso de no entender aquello del pensamiento, Saltón se fue moviendo tan lentamente como pudo, de forma de que Pepi no se diera cuenta, pues ella hablaba y casi al mismo tiempo comía, de forma que no siempre está mirando a quienes le estaban escuchando; Saltón llego muy cerca de donde estaba Pica y en un susurro de forma que no les oyera Pepi, le dijo.- Tu no te preocupes, mientras no quieras interrumpirla, ella seguirá hablando sin parar, yo algunas veces, he dormido unas deliciosas siestas, al arrullo del bla,bla,bla de Pepi, me entra un sueñecito, que se descansa de fábula mientras ella habla sin parar, nunca sabe si estoy durmiendo o despierto, como casi siempre estoy muy quieto, solo me muevo para saltar prácticamente, es difícil verme, porque lo hago muy rápido y salto muy lejos, así que algunas veces, es como si desapareciera. Pica se lo quedo mirando y le dijo, también en un susurro para que Pepi no se sintiera interrumpida,..- ¿Pero tú eres su amigo, no?.....- Por su puesto, le contesto Saltón,..Pero eso no quiere decir que tenga que escuchar todo lo que dice, si fuese así, no tendría tiempo ni para pensar cuando estoy cerca de ella....- Pica se quedo mirándolo con una repentina alegría... .-¿ de manera que tu también piensas?..¿eh? .......- Pero por supuesto, prácticamente todos pensamos, en realidad, nuestra amiga Pepi es una especie de singularidad, entre todos......-¿Qué quieres decir con eso de “singu..”, ¡bueno!, eso que has dicho...( y pensó, “ baya palabras más raras que usa este”).........-Singularidad, de singular de ser distinto a los demás, o a la mayoría.. .- Y entonces, porque no lo dices así, en vez de eso de la singudad....,bueno, ¡eso!, parece que te empeñas en hablar para que no te entiendan.......- No, Pica, de ninguna manera, es que algunos tenemos un vocabulario más rico que los otros y esto nos permite, tener una mayor variedad de expresiones y así puedes trasmitir muchas más ideas a los demás......-¿Cómo vas a trasmitir mas ideas, si nadie te entiende?...,.- Tampoco es eso, mira tu has entendido lo que es la palabra “singularidad”?........- bueno eso que has dicho no?. Es decir diferente a los demás....- ¡Pues ves que bien!, ahora tu puedes decir igual que yo, que alguien es “di fe ren te a los de más”, solo diciendo “singular”, has visto?, con una sola palabra has definido, algo que hasta hace un momento, necesitabas 5 palabras, pero eso no es todo......Pica lo interrumpió, se quedo un momento pensando y le dijo, ...-Parece que es interesante lo que dices, pero aun tengo que saber para qué sirve. Pero en cualquier caso no me parece correcto, dejar hablar a Pepi y no hacerle el mas mínimo caso, es como engañarla, eso no está bien, así que escucha, o si no hazla callar y habla tu, pero esto de murmurar mientras ella habla no es de amigos....... Saltón se quedo admirado de la contundencia con que le hablo Pica, nunca nadie le había hablado de esta manera.,... alzo en parte su largo cuerpo y levantando la cabeza hacia Pepi, mientras esta hablaba sin parar, la interrumpió de tal manera que esta se quedo callada ante la sorpresa. ....- Pepi, le dijo Saltón, tengo que felicitarte de todo corazón.....Esta no entendía nada, pero antes que le preguntara el porque, Saltón le dijo.. .-Tengo que felicitarte, porque en tantos tiempos como tengo, que son muchos mas que los que tenéis las dos juntas, nunca he conocido a nadie que tenga una tan buena amiga, como tienes tu.......-¿Cómo?, dijo Pepi, con cara de no entender nada y que así era.......Pues si Pepi tu tienes en tu amiga Pica, una amiga de tal categoría, como yo no había visto hasta ahora, de forma que te ¡ felicito!.....-Oye Saltarín, no habrás estado comiendo amapolas, de esas, que nos hacen desvariar, ¿no?, de que estás hablando, si se puede saber?, tu recién has visto a Pica por primera vez y ya sabes que es la mejor amiga del mundo?, vamos!, que tú me la quieres dar con miel de caña, o de flor, como la que hace nuestra buena ZumZum. Por cierto, ¿ has visto últimamente a ZumZum?, yo hace mucho que no la veo, pero por un momento creí que la iba a ver en ese prado de flores, donde algunas veces hemos estado con ella......-Y ¿quién es ZumZum?, pregunto Pica, agradecida un poco del cambio de conversación, ya un poco incomoda por donde iba el tema anterior.
Capítulo IV (4 de 4)
El Estanque
Era uno de los sitios preferidos de Saltón, lo prefería al amanecer y cuando se ponía el Sol. Unos desmarañados arboles de largas ramas, que parecían caer desde sus copas, hasta casi rozar el agua que parecía un espejo, donde toda la orilla se duplicaba, con tal precisión, que algunas veces, cuando contemplaba la serenidad de las aguas, suspendido a media altura, desde una de las largas ramas, por un momento, no sabía distinguir cual era la imagen real, de la reflejada. De forma que aunque el estaba cabeza abajo, no sabía si ese cielo que tenía delante, era el que se reflejaba en el agua, (como si de un espejo se tratara), así que no tenía ni idea, por un momento, si estaba boca abajo, o hacia arriba. A veces para despejar esas dudas, se soltaba de la rama, dejándose caer sobre la hierba, para ver si tenía la sensación de ir hacia abajo, o hacia arriba; asegurándose antes que no caería al agua. Una vez estuvo a punto de ahogarse, menos mal que había una flor, de esas redondas y planas, que flotan sobre las superficie, son preciosas, pero encierran un peligro, casi mayor que el agua, “los Lengua Largas”, esos repelentes animales de largas patas, que cuando no están en el agua, se pasan el tiempo emitiendo unos desagradables sonidos, mientras inflan una enorme papada bajo su enorme boca,..”Croac..Croac..Croac” y así se pasan el día y las noches. Son además de horribles, muy malos, tienen una enorme lengua, mucho más larga que ellos mismos, la pueden estirar con tanta rapidez, que sus víctimas no tienen tiempo de reaccionar, cuando ya están irremediablemente pegadas a su punta y son engullidas sin compasión. Estos “Lenguas Largas”, son grandes saltadores, pero afortunadamente Saltón lo es más aun, en realidad nadie salta más que Saltón.
Pica estaba entusiasmada con todo lo que le estaba contando Saltón, Pepi, hacia que miraba para otro lado, aunque también escuchaba con interés, pero se tenía que contener, para no hablar y no interrumpir, como siempre solía hacerlo. Estos “pensadores”, la estaban tratando de cambiar y ella no estaba del todo convencida, eso de pensar, le seguía pareciendo algo rarísimo, pero por otra parte, es que ¿ no lo estaba haciendo, ahora? Pepi se sentía muy confundida, por primera vez empezaba a darse cuenta que los demás, también tenían cosas que contar y hasta resultaba divertido escucharlas, algunas veces.
Estaban los tres en una de esas largas ramas, donde Saltón pasaba mucho tiempo, viendo cómo iba cambiando el cielo reflejado en el agua; en el estanque había muchas de esas plantas redondas, que parecían flotar en la superficie, en el centro de esas extrañas grandes hojas redondas y planas, con sus bordes curvados hacia arriba, había una grande y hermosa flor blanca.
Pica no hacía más que mirar las flores y las hojas, de tan curiosa forma y tamaño, algunas eran enormes; se preguntaba cómo era posible, si al parecer estaban todas flotando en la superficie, como es que no se movían con la corriente o el viento, las estaba observando y se dio cuenta que en algunos momentos parecían moverse en la dirección de la suave brisa, que a esa hora, cuando ya casi las sombras empezaban a alargarse, hasta que todo solo era sombra y en el cielo empezaban a aparecer esos hermosos y brillantes puntitos de luz; pero esas enormes hojas con sus maravillosas flores en el centro, parecían estar atadas a un punto dado, ya que aunque el viento y la corriente de la superficie parecían moverlas por un instante, luego regresaban a su posición inicial.
Dejo de oír las historias de las “Lenguas Largas”, que seguía contando Saltón y bajo desde la rama hasta el suelo, en la orilla del Estanque y con rapidez y decisión, subió a una pequeña hoja seca, que flotaba , enganchada a alguna hierva de la orilla, con la práctica de quien ya ha hecho algo semejante, golpeo con sus patas traseras, una brizna de hierba que caía sobre la hoja, flotando en la orilla y con sus patas medias y delanteras, sujeto fuertemente los bordes delanteros de la hoja, orientando su dirección hacia el centro del Estanque, allí donde estaban esas curiosas grandes hojas redondas, con sus flores blancas, que permanecían flotando sin perder su posición en medio del Estanque.
Pica se sentía feliz, estaba en el sitio más maravilloso y haciendo lo que más le gustaba, ¡navegar! , y además sus amigos estaban ahí, muy cerca.
.- Espero que Saltón no se moleste por que me haya ido mientras hablaba, es muy entretenido realmente, pero quiero ver por que esas plantas flotadoras no se mueven.
Mientras la hoja se iba alejando de la orilla, muy lentamente, todavía podía oír la grave voz de Saltón, que concentrado en su relato, no se dio cuenta de la falta de Pica, tampoco Pepi reparo en su movimiento, estaba francamente atenta a lo que decía Saltón, ella estaba empezando a disfrutar de algo nuevo y le resultaba sorprendente, ¡oír!, eso que habían padecido, todo quien la conocía. Pepi empezaba a descubrir todo un mundo nuevo simplemente escuchando. Pica pensó,.- quizás se nos vuelva, toda una pensadora. Y sonrió, mientras la hoja se iba acercando lenta, pero directamente a las grandes hojas flotantes.
Al mismo tiempo que acortaba distancias, los bordes doblados hacia arriba de la hojas flotantes, le parecían cada vez más grandes en altura y las hojas a lo ancho eso era algo enorme; miro hacia atrás, su embarcación dejaba una fina estela sobre el agua, que desaparecía en la distancia, mimetizada con los reflejos de la arboleda de la orilla y ese magnífico azul de cielo, con pequeñas nubes perezosas, flotando ingrávidas, todo reflejado en el agua, como una copia exacta, hasta que en la orilla, todo el original reflejado, cobraba más brillo y color. Se adivinaba al bueno de Saltón, colgado boca abajo en aquella rama, que desde allí no se sabía si estas sobre la hierba, o el agua. .
.- Seguro que seguirá hablando de esos monstruos de “Lenguas Largas”. Realmente tiene mucha imaginación, un monstruo con una lengua más larga que el, tiene mucha gracia y además eso de que hacen “Croac Croac. Croac”. Desde luego Saltón es un prodigio contando cosas.
Efectivamente Saltón, sin prisa ni pausa, continuaba contando lo peligroso que resultaban algunos lugares de este Estanque y decía:
.- Y no hay sitio más peligroso, que “Los Redondos Flotantes”, como esos que están en el centro del Estanque, allí algunas veces he llegado a ver hasta dos o tres Lenguas Largas, los he visto como cazaban a su alrededor. He visto a muchos “Colas Largas”, ser cazados en pleno vuelo y eso que son los mejores voladores que conozco; los únicos que pueden quedarse suspendidos en el aire, sin prácticamente moverse, realmente no sé cómo lo pueden hacer, pueden volar hacia arriba, abajo, o al ras del agua, algunas veces los he visto, volar juntos en parejas, dos Colas Largas unidos volando, ¡qué maravilla! Son unos artistas en el aire.
Una vez vi a uno volando a ras de agua y alrededor de Los Grandes Redondos Flotantes y un Lengua Larga, que estaba en el lado opuesto del Redondo Flotante, lanzar su lengua, sin que pudiera darse cuenta el Cola Larga, ni yo prácticamente, desapareció en su grande boca, fue tan rápido, creí que me lo había imaginado. Mirar, dijo, mientras señalaba el centro del Estanque, allí mismo fue donde sucedió.
De repente, se quedo paralizado, volvió a indicar al centro del estanque y al ver que no vio a Pica donde estaba escuchando, cuando empezó la charla, le grito a Pepi:
.- Esta loca de Pica se está acercando en una hoja pequeñita a uno de los Grandes Flotantes, y hay dos pequeños Lenguas Largas en el. No se puede saber si están despiertos o dormidos, si Pica se mueve, aunque sea solo un poco, estará perdida.
.-Dime donde esta Saltón, le dijo Pepi, mientras desplegaba sus alas y comenzaba a volar.
.- ¡No!, no puedes ir ahí, no tendrías ninguna posibilidad frente a dos Lenguas Largas, la única oportunidad que tiene Pica, es quedarse quieta, no moverse en absoluto, en esa hoja seca, ella tiene prácticamente el mismo color que la hoja, pero tendría que quedarse quieta y desde luego ni intentes subir a algún Redondo Flotante, ... ¡¡Desde luego Pica, es una inconsciente, ¿ cómo se le ha ocurrido semejante barbaridad?.
.- Tendremos que hacer algo, tu mucho pensar y mucha meditación, pero ahora no necesitamos más cuento. Hace falta hacer algo y somos dos, a si que ya se nos tendría que ocurrir algo.
Pica estaba entusiasmada, cada vez se acercaba más a las grandes hojas flotantes, ya casi no podía ver las grandes flores que tenían en el centro de la hoja.
.- ¡Que enormes eran!
Le faltaba poco para tocar con su hoja-barco, el borde de una de las grandes plantas, cuando de pronto sintió un extraño soplido a su espalda, era como si alguien estuviese aleteando al su lado, miro hacia atrás y vio una Cola Larga, con sus maravillosas cuatro largas alas, volando casi rozando el agua, el reflejo le mostraba a dos Colas Largas, deslizándose en la fina línea de la superficie, una boca abajo y su reflejo boca arriba, todo con el incomparable reflejo del cielo en el agua; se quedo inmóvil, era precioso; los Colas Largas, eran los voladores más elegantes que conocía, pero nunca había estado tan cerca y en medio del cielo azul con esas nubes; todo le pareció tan irreal que se quedo paralizada, por un momento tubo esa sensación de la que había hablado Saltón, no saber que era el Cielo, que era la Tierra, que era la realidad, ¿ cuál era el reflejo?; se quedo ensimismada, con esa placentera incertidumbre de pretender no saber, que es el arriba y que el abajo.
El Cola Larga, paso por su lado sin detenerse, tan cerca, que recibió un golpe de aire del batir de sus alas; estaba entusiasmada, el Cola Larga, llego al borde de las grandes hojas flotantes y se elevo lo suficiente, para ponerse a la altura superior del borde superior de la gran hoja flotante, entonces sucedió algo inesperado; desde dentro de la gran hoja, apareció fulgurante, algo oscuro que choco con el Cola Larga y desapareció inmediatamente, todo fue tan rápido, que no tenía claro que es lo que había pasado, pero a continuación escucho un sonido grave, que la paralizo de terror,... Croac...Croac...Croac....
En el Estanque parecía todo tranquilo, las mansas aguas, seguían reflejando todo lo que las rodeaba, una brisa suave, creaba pequeñas Hondas en el agua, que se movían perezosas, arrastrando con una pequeña corriente , la hoja seca en que estaba Pica, acercándola lenta, pero directamente hacia las enormes hojas flotantes del centro del Estanque.
Pepi empezó a volar hacia donde se encontraba Pica y los Lenguas Largas.
.- Veré que puedo hacer Saltón, pero no pienso quedarme aquí lamentándome y pensando lo inconsciente que es nuestra amiga; ve que puedes hacer; yo intentare llegar hasta ella y ya veremos....
.- ¡Pepi!, no puedes hacer nada y corres un grave peligro si te acercas volando a los Lenguas Largas, no te acerques a ellos a menos de la distancia del ancho de una planta grande.
.- Tendré cuidado. Dijo Pepi, mientras ya se alejaba adentrándose en El Estanque, en dirección de las grandes hojas flotantes y los horribles Lenguas Largas.
No tenía nada claro lo que podía hacer, excepto quedarse sin hacer nada. Mientras se iba acercando, distinguió los dos Lenguas Largas, en el centro de una gran hoja, justo un poco mas delante de donde estaba Pica, parecía que la acercaría por un lado de la gran hoja, nada parecía indicar que allí había un gran peligro, nada parecía amenazar la bucólica tranquilidad reinante.
Saltón estaba concentrado, calculando las distancias entre la orilla, la flotante más cercana y la distancia entre las siguientes, en dirección de hacia dónde se dirigía Pica. Se dio cuenta, que curiosamente, solo la planta que estaba cerca de Pica. Era la única que tenia Lenguas Largas, todas las demás estaban vacías. Salto desde la rama donde estaba y de dos grandes saltos, se puso encima de una gran piedra que sobresalía sobre el agua desde la orilla. Empujado por sus poderosas patas traseras, salto con todas sus fuerzas, se lanzo por el aire como si volara, con sus patas muy estiradas, se elevo muy alto, no recordaba un salto semejante, no por lo alto y largo, si no por la absoluta locura de saltar por encima del agua, para pretender ponerse sobre una pequeña planta flotante, que también tenía una flor en el centro. Estaba claro que si no caía en la planta, este sería su último salto. Desde luego, pensó, tengo que estar totalmente loco, mientras veía desde lo alto, cada vez más pequeña y lejana, la planta donde pretendía aterrizar... ¿Que lo había impulsado a semejante locura? El realmente, nunca se había involucrado en la vida de los demás, observaba, meditaba, sacaba conclusiones de los demás y de todo su entorno, camuflado en su disfraz de hoja, o rama, llevaba una vida contemplativa, casi sin contacto con los demás, sus esporádicas relaciones, se reducían a dos o tres personajes, entre ellos Pepi; pero casi siempre estaba solo y le parecía que esa era la forma correcta de pasar el tiempo. Así que ahora mientras saltaba por encima del agua, consciente de que si no alcanzaba la planta, sus posibilidades de sobrevivir a una caída al agua, sabía que eran muy pocas, por no decir ninguna.
Pepi ya estaba casi encima de la hoja donde estaba Pica, ella se mantenía inmóvil. Croac ..Croac ..Croac.., El sonido le sonó como una pesadilla, al recordar el relato de Saltón, vio claramente de donde provenía y como esos dos monstruos repelentes, feos, sin color, con esos enormes ojos, y cuando emitían ese horrible sonido, se les inflaba una enorme bolsa, bajo su grande y grotesca boca.
Por primera vez Pepi, se sintió llena de pánico, hasta ahora se había dejado llevar, como siempre, por su impulso y nada de pensar, ¡actuar! Pero el miedo casi la paralizo, por un momento, por un instante, casi olvido que tenía que seguir moviendo sus alas sin parar, ya que de no hacerlo terminaría en el agua y eso significaba el fin. Intento no mirar a los viscosos y repelente Lenguas Largas y centrarse en intentar aterrizar en la pequeña hoja en que Pica navegaba tan campante, ajena a todo el peligro que la rodeaba, pero al mismo tiempo que no quería mirar a los monstruos, más miedo le daba dejar de verlos, sin saber lo que hacían. Si no estaba pendiente de ellos, podrían dispararle esa horrible lengua larga y pegajosa, de la que les había hablado Saltón... Mientras estuviera alerta, sin perderlos de vista, quizás podría intentar esquivarlos, hacer algo, pero si le atacaban cuando no los mirase, ya no podría hacer nada.
No sabía qué hacer ya que Pica estaba prácticamente llegando al borde de la gran planta flotante, en teoría, los Lenguas Largas, ya podrían haberla visto y esperar a que se pusiera a tiro de sus largas lenguas, estaban justamente frente a la dirección en que se acercaba Pica. No le pareció prudente aterriza en ese momento en la hoja de Pica, porque si no la habían visto, entonces al bajar ella, sería como indicarles con toda claridad, donde estaba su próxima merienda; quizás si se giraran, o se moviese la planta, quizás así tendría alguna posibilidad.
Saltón no recordaba un aterrizaje como ese, había caído, no en la parte plana de la planta, si no que se había dado de cabeza justo con el borde levantado de la planta,
.- ¡uf!, que golpe, pero si no tuviese ese borde, se habría ido al agua, bueno, ha habido suerte, pensó, no se fue al agua, este ha sido el salto más largo y peligroso que había dado en toda su vida. El golpe aunque duro, no fue demasiado, el tenia la cabeza grande y dura, además el borde le amortiguo un poco el golpe, moviéndose un poco hacia el exterior.
Se incorporo, no sin algunas molestias y se levanto sobre sus patas traseras, todo lo alto que pudo, para ver hacia donde tenía que seguir saltando, su plan era llegar a una planta, cerca de donde estaban los Lenguas Largas, pero en sentido opuesto, de donde estaba Pica. A ver si era capaz de alguna forma distraer a los monstruos, para que no viesen a Pica y Pepi. Dio un par de saltos, hasta que llego a una planta que estaba muy cerca de los Lenguas Largas, al lado opuesto por donde venia Pica y Pepi. Vio como Pepi se acercaba hacia donde se suponía que estaba Pica, que no podía ver por qué los monstruos le daban la espada y le tapaban la vista del sitio de Pica.
Saltón empezó a golpear sus fuertes patas traseras, sobre la gran hoja, alrededor de esta se empezaron a formar hondas, la hoja hacia de caja de resonancia, como si de un tambor se tratase. Desde su posición no podía ver a Pica, pero si a Pepi, a una distancia que le pareció al alcance de los Lenguas Largas, así que continuo dando golpes cada vez mas fuertes contra la hoja.
Pepi vio con horror como uno de los Lenguas Largas, que antes parecía durmiendo, abrió los ojos y pareció dirigir su mirada hacia ella, estaba a punto de alcanzar a Pica, que se encontraba a muy poca distancia de la gran hoja flotante, pero fuera de la visión de los monstruos, ella solo tendría un instante para intentar llegar hasta Pica, pero la mirada del Lengua Larga la aterrorizo, hasta el punto de no reaccionar, para cambiar rápidamente la posición de sus alas y bajar rápidamente. En ese instante un ruido llamo su atención, como un golpeteo, que no sabía de dónde venía., esto la distrajo, de la misma forma que a los dos Lengua Largas, que inesperadamente, si giraron en sentido contrario al que estaba Pepi, y...zummm!!, en un instante salieron volando por el aire, hacia el otro lado , no es que tuvieran alas, pero su aspecto era muy distinto, a cuando estaban encima de la gran hoja, dieron un salto enorme, que mostró unas largas patas, que antes no se les veía. Pepi, ya estaba casi a nivel del agua y los perdió de vista, mientras aterrizo como pudo en la pequeña hoja donde navegaba Pica. Esta como despertando bruscamente de un cierto letargo, sintió la presencia de Pepi inmediatamente, al verla aparecer de repente, ahí en medio del Estanque, se sorprendió, sin entender nada de lo que pasaba.
.- Pero, ¿qué haces tú aquí?, le dijo Pica, ¿de dónde has salido?, ¿cómo has llegado?
.-¡ A callar!, sentencio Pepi, que no estaba de ánimo para muchas explicaciones.
.-Cógete de mis patas, lo más fuerte que puedas y no hables, hasta que estemos en Tierra nuevamente, ¡Buena la has armado!
Saltón ya estaba nuevamente en una de las ramas de la orilla del Estanque, vio como se acercaban Pepi, volando muy bajo y con cierta dificultad; inmediatamente se dio cuenta de su problema; colgando de sus patas venia Pica, cogida a Pepi con tres de sus seis patas, cuando estuvieron sobre la hierba de la orilla se dejaron caer, bajo la rama en que estaba Saltón.
.- Veo que todo bien, no Pepi?
Pepi le miro mientras resoplaba agotada, por el tremendo esfuerzo realizado, casi no podía hablar, se quedo mirando a su amigo, pero sin decir nada, esperando que su respiración se regularizara. Pica que seguía sin entender nada de lo que pasaba y también cansada, miro a sus amigos y les pregunto:
.-¿Alguien me quiere decir que pasa?
Al mismo tiempo los dos contestaron, con toda la energía que les quedaba:
¡¡¡ CALLATE!!!