miércoles, 23 de abril de 2014

Retratos

   Esta especialidad, donde hay que acercarse
 al personaje,  tanto como para sacar algo de
 su carácter, esencia, su, "suque". Pero no
 tanto, como para que parezca una macro fotografía.

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                      Los pies en la mano de su madre,
                      mi hija Marina.

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                     Todo un carácter, ¿un filosofo tal vez?

          
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Recién nacido, minutos de vida
Newborn minutes of life.

Como nos enternece, la vida nueva, esa que empieza trastabillando.
Esos momentos llenos de ternura, tienen algo que sintoniza con nuestras emociones, aquellas que no podemos disimular.



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Deneb

domingo, 20 de abril de 2014

Mar

EL Mar. (La Mar), ese espacio que dobla el horizonte, con su continuo y variado movimiento. Nos atrae de forma especial, al mismo tiempo que lo tememos.

                     La playa

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 Aunque parecidos en apariencia, tienen sus particularidades, en relación a su entorno. Solo voy a destacar una. Las mareas. Recuerdo de pequeño, estar en playas en el Pacifico, (Chile); tengo la sensación que cuando uno habla de playas del Pacifico, nuestra mente se va a las paradisíacas islas de los mares del sur; pues esa larga costa de América, desde Cabo de Hornos al estrecho de Bering, en su costa del Pacifico, debe ser, si no la mas, una de las costas de mayor longitud. (Tengo el defecto de perderme por las ramas). Bueno, pues en la playa de las Salinas, cerca de Viña del Mar, recuerdo en más de una ocasión, a todo el mundo, corriendo con las toallas, alejándose de alguna ola que ya anunciaba, que era hora de la marea alta y la playa se reducía a la mitad. También he visto algo parecido en San Sebastian, aquí, en el País Vasco, como la playa de la Concha queda reducida a menos de un tercio, cuando sube la marea y también he visto las mismas escenas, de las gentes alejándose del agua, cuando esta empezaba a ganar terreno, mas de alguno, salía con todas sus cosas mojadas.

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 Aquí en el Mediterráneo, no hay mareas, así que la construcción de puertos, es mucho más sencilla y si vas a la playa, solo tienes que preocuparte de no pasarte con el Sol. El Mediterráneo, como decía un amigo, el centro de la civilización y ¡sin mareas!

sábado, 19 de abril de 2014

   Atardecer

  Esa hora mágica, donde todos nos detenemos subyugados, atraídos por ese espectáculo magnifico que nos atrapa.


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 Nunca igual, y su escenario, va cambiando a lo largo del  año,para volver a desandar el camino.
       
 Pero nuestro lugar en el espacio, siempre será nuevo. Viajamos con Nuestro Sol, en un viaje sin retorno, lleno de belleza.

jueves, 17 de abril de 2014

Determinación.


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 Ya se que la foto no es para enmarcarla. Pero ¿hay determinación, ¿no? 
  

Piedra y pluma
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  Hay que contemplarla un momento,
 para ver el fondo en movimiento.

  You have to contemplate a moment,
to see the moving background.


Domingo 13, Formentor.

Ese impertinente implacable, el Tiempo.

 Os suena esa frase de, “pero que grande está este niño”; o cuando confidencialmente se comenta a “soto voce”,  “se le ve muy mayor ¿no?”. Es inevitable pensar en el tiempo, en el de los demás, claro. Tardamos un poco más en ver el efecto en nosotros mismos. Hasta en detalles de llegar tarde, nos parece menos, que cuando esperamos. Un efecto singular sobre el efecto del paso del tiempo, en periodos cortos o largos. “El que espera, desespera”, debe haber muchos refranes referidos al tiempo, pero este resulta muy gráfico.
 Suelo decirles a mis hijas/os, aprovechadlo, el tiempo no se puede ahorrar, solo se puede gastar.

 Y como todo, es algo finito; solo que tardamos en entenderlo. En nuestros primeros años, pareciera que el tiempo es casi eterno, en lo que a nosotros se refería, como de costumbre, no a los demás, los demás siempre parecen tener un tiempo más limitado; de hecho hemos llegado a sentir, no creer; que son los demás,  los que mueren, “se les termino su tiempo”, aunque algunas veces, con un piadoso, “y no era muy mayor”.

 La edad es como el horizonte, vamos caminando hacia él, pero siempre está a la misma distancia, hasta que llega un momento en que vemos que nos acercamos a él; en esa etapa, donde es mayor el camino recorrido, que el que queda por recorrer. Entonces, el horizonte empieza a acercarse. Y el tiempo cobra un valor, diferente, mucho mas limitado.

 Algunas veces digo que los hijos, son nuestros calendarios, si no fuese por ellos, esa percepción del tiempo, se nos antoja diferente. Cuando sentamos al niño en su cochecito, donde sus pies aún le quedan lejos del reposa pies, parece que en un suspiro, llega el momento en que ya posa sus zapatitos en el reposa pies y sus rodillas están por encima del nivel del asiento y luego ya es un no parar, “como ha pasado el tiempo”, exclamamos, cuando ya están en la universidad, o en sus empleos, o cuando aparecen los nietos en casa; pues, los calendarios. No hay medida más directa para medir el tiempo. “¿Cuándo paso tal cosa?, pues hace tantos años, Pepito, tenía 8 años”,  “¿ha pasado tanto tiempo?, increíble”. No hay forma más efectiva de medir, “nuestros tiempos”. Estos son nuestros calendarios; aunque los espejos también ayudan.

 Recuerdo cuando volví a ver a un amigo muy cercano, después de 10 años, al verlo, se me cayó el alma al suelo, tuve que esforzarme para que no se notara mi asombro, por verle tan mayor; fue toda una lección; mi reacción duro algo menos de algunos segundos, ya que vi con toda claridad, que a él, le sucedía exactamente lo mismo, con respecto a mí. Así que desde entonces, cuando veo a gente que no he visto en mucho tiempo, ya asumo primero que nada, que los dos nos encontraremos pintados por la patina del tiempo. Aunque hay algunas personas, y no me refiero a “Dorian Gray”, que llevan los años sin que se les note en absoluto. Con esta gente que tiene esa fortuna de conservarse tan espléndidamente, te sucede que aunque sean bastante mayores que tú, parece que con el tiempo les has alcanzado y rebasado y el mayor pareces tú. Si, conozco a alguien así y os aseguro que no tiene en casa, ningún cuadro macabro. (Saludos Pepe, un primo).


  En fin, eso de lo que tanto hablamos, tanto más, como tanto menos sea nuestro horizonte, parece razonable que no nos preocupemos de el muy pronto, quizás nos coartaría los grandes planes intemporales, que nos ilusionan y ocupan en los primeros tiempos; aunque hay quien podría decir, que esta falta de preocupación, también lleve implícita una falta de previsión; pero ¡qué narices!, para cuatro días locos que vamos a vivir, como dice la canción, pues ¡a vivir, que son dos  días! Disfrutemos el instante.                 

 El tiempo siempre, ya ha pasado.

martes, 15 de abril de 2014

Disquisiciones que no son broma, os lo aseguro.

Este mundo…tan curioso.

 Israel está a punto de promulgar una ley, que obligaría a los ultra ortodoxos, (Jaredies), a realizar el servicio militar obligatorio, como cualquier hijo de vecino.

 Los ultra ortodoxos han eludido hasta ahora la obligación de realizar el servicio militar (tres años para los hombres y dos para las mujeres) con el argumento de que necesitan todo el día para estudiar los libros sagrados en una escuela religiosa.

 Cerca de 5.000 miembros de la facción ortodoxa de Haredi Eda, protestaron en Jerusalén en la plaza Shabat del barrio de Mea Sharim en contra el cambio en la ley de servicio militar.

 Personalmente, estoy totalmente de acuerdo, no solo con que no hagan el Servicio Militar Obligatorio. Si no que ¡no lo haga nadie!, no en Israel, en todo el mundo, es más, preferiría que no hubiesen ejércitos, Pero claro, ya sabéis, es que soy un romántico, que se resiste a soltar a la bestia que llevamos dentro, y me resulta una barbaridad que  formemos y mantengamos (con ingentes recursos), a grupos de personas, cuya especialidad es matar a otras personas.

 Bueno, pues los ultra ortodoxos, no quieren hacer el servicio militar, igual que el resto de los israelitas; no me extrañaría mucho que lo consiguiesen, si han sido capaces de vivir sin dar golpe, (sin trabajar) y depender de las ayudas del estado, eso sí, se sienten con la obligación de tener el mayor número de hijos posible, sus familias rondan entre los 5 y 10 hijos, pero ¡Ojo!, sus mujeres mientras no empiezan a tener hijos, si pueden trabajar, ( que las subvenciones no son muy generosas….), eso sí, solo pueden trabajar, entre otras mujeres. Y lo de las familias numerosas se entiende, no pueden ver la televisión…..

 Por lo demás ellos, no trabajan, no porque no quieran, no señor, no, es que son muy estudiosos y todo su tiempo, lo dedican al estudio de la Torá.

 Pero el problema más tarde o más temprano, es que el gobierno Israelí, no puede estar manteniendo a una población improductiva, que se multiplica más que el resto de la población, está claro, ellos al pie de la letra, “creced y multiplicaos”.

 Supongo que los trabajadores israelíes, también se lo preguntaran y ¿a cuento de que, tenemos que mantener a esta gente y además dejándonos el pellejo defendiéndoles en el ejercito?


 Y me pregunto, donde quedo eso de: “Y ganaras el pan, con el sudor de tu frente”.

domingo, 13 de abril de 2014

Esos

Se ven todos los días, en casi todos los países; impolutos, esos personajes de cuello y corbata; últimamente corbatas claras, trajes oscuros, predomina el azul, se dice que da mejor en la televisión.

Se les abre paso, esos de los trajes impecables, como si se los hubieran planchado antes de salir del coche, o del despacho, o del avión.

Esa gente de palabras grandilocuentes, de inauguración en inauguración, de discurso en discurso. Esos personajes de coches, como ellos, impecables, coches oficiales.

Esos estrechan manos y besa niños.

Esos impolutos e impecables, ordenan y mandan, desde su mundo, a espaldas del mundo real, deciden y se mantienen a la distancia adecuada, lejos de la mugre, el llanto, la necesidad y la sangre.

Esa gente de uniforme de cuello y corbata, impecables, impolutos, implacables, insensibles, distantes, prepotentes, ególatras, mentirosos, miserables, detestables.

sábado, 12 de abril de 2014

Encerrados

Siempre me han atraído los puertos, me encantaba deambular por las orillas de los amarres de los grandes y pequeños barcos, tenía anhelo de navegar, y pensaba en las personas que hacían grandes viajes en embarcaciones de todo tipo.
He nacido en un puerto maravilloso, Vigo, que casi no conozco, ya que con cerca cinco años, nos hemos embarcado con rumbo a Valparaíso, al otro lado del mundo. (Ahora el mundo ha encogido, y todo es, a la vuelta de la esquina); el viaje duro 27 días en el transatlántico ingles El Reina del Pacifico. No fue un viaje corto, menos aún para aquellos tiempos, pero tengo un vivido recuerdo de muchos detalles, las esclusas del Canal de Panamá y el puerto de la Habana, además de un accidente durante la travesía, con un "hombre al agua"; pero bueno, esto, como decían en “La historia Interminable”, es tema de otro relato. Pero durante una larga temporada, he vivido, en la falda de la Cordillera de los Andes, cosa que también tiene su encanto, ya lo creo; pero el mar, es algo que lo necesitaba, así que me las arreglaba para ir a la costa, muy seguido.
En aquellos tiempos, no había cortapisas, ni tantos controles, para acercarse al puerto donde estaban los grandes barcos.

Desde ya hace unas cuantas decenas de años, vivo en una isla maravillosa y como no, podías visitar los muelles, podías pescar en ellos, pasear. Había un estupendo paseo hasta uno de los faros de entrada, en que hay una vista magnifica de la ciudad; en ese dique he pescado Bonitos, he hecho mil fotos y he contemplado el ir y venir de grandes cargueros, imponentes cruceros y todos los veleros del mundo, desde la punta del dique, donde está el faro.
Está claro que alguien que se ha creído con poderes omnímodos, y que posiblemente, le pagásemos el sueldo entre todos; no se le ha ocurrido algo más gracioso, que ponerle rejas y candados al dique, y guardia y barreras al puerto y no es que hayan “encerrado” al puerto, no, me han encerrado a mí, para que no tenga acceso al puerto, ni al dique, ni al faro. Alguien al que le hemos dado poder para encerrarnos.
Recuerdo como me gustaba también ver despegar y aterrizar los aviones, esto es como las patatas fritas, le gusta a todo el mundo, niños y grandes. Hay una escena de una película muy recomendable, que se llama “Un Cuento Chino”, donde su personaje principal, interpretado por el actor, Ricardo Darín, se va de picnic cerca de un aeropuerto a ver despegar aviones.
Las terrazas de los aeropuertos, con vistas a las pistas, eran una delicia para grandes y pequeños. Pues “adiós muy buenas”, encerrados fuera, nada de vistas.
Bueno, a muchos les parecerá normal que para entrar a muchos sitios, además de otras cosas tengas que firmar y mostrar o dejar el carnet de identidad. La seguridad es lo más importante.

Pero esto no es todo, os gusta pasear por el campo o la montaña, a pie, en bicicleta, o en coche, os habéis dado cuenta, que podemos recorrer todo un enorme territorio, completamente cercado, sin terreno libre.

Estamos encerrados y lo peor es que no nos dan ni alpiste.