lunes, 14 de septiembre de 2020

Lázaro Reins. Charla con el Jefe.

Se había congelado todo el suelo de la cocina, y Jerry se deslizaba al compás de la música, mientras Tom observaba la escena desde el interior del hielo que lo cubría y paralizaba. Reins sonreía, le resultaba graciosas las piruetas del ratón y el gato. Siempre se había sentido atraído por los dibujos y la animación. Ya no solía encender el televisor a diario, lo hacía muy de vez en cuando. Las noticias generales las escuchaba directamente de las ondas de radio y con esto era suficiente para tener un conocimiento general de lo que sucedía, bueno, más bien de lo que se contaba que sucedía. Pero él conocía la base y las fuentes de las noticias, así que no tenían interés para él, los telediarios, las noticias difundida tanto por radio, como por prensa. Pero esporádicamente le gustaba coger un periódico, sentir el tacto del papel, ese particular olor a tinta y ver como habían distribuido y destacado la información, ordenándola y enfatizando aquello que querían destacar; porque perjudicaba a sus enemigos políticos, o beneficiaba a sus amigos. Este juego de intereses era algo importante para su análisis, ya que era su cometido ver como se encausaba la sociedad en el progreso y el conocimiento. Pero eran tan manipuladores, que unos pocos manejaban a la mayoría. 


El solo podía recoger la información y tenerla disponible. Algunas veces sentía una verdadera impotencia, por no empujar, por no acelerar el proceso que se esperaba de la sociedad, era un poco de impaciencia y frustración. Así que de vez en cuando se distraía mirando dibujos animados. Estaba preparado para soportar largos periodos de espera e incertidumbre, pero había un curioso componente de esta sociedad que parecía que le terminaba influyendo, era como un contagio de algo que él nunca había tenido de esta forma; intento no pensar y ver las piruetas de Jerry patinando en la cocina.

De pronto se dio cuenta que no estaba solo, pero no se asustó, (en realidad Reins no conocía el miedo o la sorpresa en carne propia, solo la conocía en los demás). Quien lo acompaño de improviso, era su jefe, un tipo estrafalario, que solo aparecía muy de vez en cuando y siempre sin avisar. Le caía bien, a pesar de que el trato con él era muy esporádico y al final no lograba que le respondiera ninguna pregunta personal, así que con el tiempo, dejo de hacer preguntas personales y todo fue mucho mejor. Era su jefe un gran hablador. Tenía además, la particularidad de poder hablar de todo y su conocimiento era casi infinito, intentaba disimularlo pero era muy malo engañando. Lo conocía desde que tenía uso de razón, pero nunca había cambiado de aspecto.
.- Hola Reins, ¿Cómo va todo? Reins se lo quedó mirando antes de responder, su jefe estaba sentado en el sillón de al lado del suyo, siempre tenía la sensación de que conocía las respuestas a todo lo que preguntase, pero el siempre respondía. En realidad, los dos disimulaban lo que conocían o creían conocer del otro.

Así que apago la televisión y se dispuso a una de esas charlas, de las que estaba convencido, que no eran necesarias, pero le siguió la corriente, como siempre y contesto.

-Todo bien, realmente aún no hay novedades especiales, las cosas siguen su curso y la evolución es más o menos la prevista.

-Preguntaba sobre ti, quería decir, como estás tú, ¿cómo te sientes?

-Ya, entiendo, ¿podríamos dejarlo para otro momento?, no me apetece, si no te importa.

-Puede esperas, ya lo haremos en otro momento. ¿Sabías que también me gusta Tom y Jerry?

- ¿De verdad?

- Si, por los mismos motivos que a ti, me relaja.

- Vaya, pues no sabía que teníamos algo en común.

- Más de algo Reins, pero todo a su tiempo. Qué tal si damos un paseo y ya hablaremos mañana. Hace una noche fantástica y excelente temperatura. Ya hablaremos mañana, o cuando nos apetezca. ¿Te parece?

- Claro, demos ese paseo, tú diriges

- Hace una noche esplendida, ¿aprecian las personas estas noches?

- En general si, son muy espontáneos, en cuanto a sus sensaciones, las noches estrelladas como esta, los amaneceres y sobretodo las puestas de Sol los sobrecoge, ejerce sobre ellos emociones que los conmueve. Realmente son mucho más propensos a emocionarse con la belleza, de lo que suponíamos, perdón, suponía.

- No, no te disculpes, no todo lo diseño hasta el más mínimo detalle, sería muy aburrido, una cierta sorpresa en el desarrollo, siempre puede ser algo gratificante, por ejemplo tú mismo, tienes tu amplia dosis de libre albedrío también, que me está casi sorprendiendo , con tu apego y apetencias a las gentes.

- Quieres decir ¿que no lo sabes todo de mí? Que no soy un peón en tu tablero, que mueves a placer y conveniencia.

- Lázaro, Lázaro, no pensaras que mi capricho al actuar, lo hago sin fijarme si puede perjudicar a alguien ¿no?

- No, desde luego. Es que en la inmensidad del tiempo, algunas veces tengo alguna duda con respecto a ti, es simplemente que tengo por momentos esporádicos alguna crisis de memoria, que no tendría que tener contigo.

- No te preocupes, me gusta sorprenderme, siempre me ha gustado

Parecían dos viejos camaradas, paseando sin prisas, bajo una noche espacialmente estrellada, una particularidad, no se veía a nadie más y curiosamente, parecía que un gran apagón hacia destacar el brillo de la estrellas. Ellos estaban disfrutando del espectáculo. Después de un par de horas, regresaron dando un amplio rodeo. Reins era un gran aficionado a la Astronomía, pero no tenía recuerdo de una noche estrellada como esta, (desde la superficie del planeta, claro).

-Gracias por este maravilloso regalo, mientras le abría la puerta a su jefe, (ya todo estaba iluminado, había pasado el apagón), nunca me habría imaginado poder ver a simple vista, galaxias como M81 y M82, el doble cumulo de Perseo y tantas cosas, como la Roseta, ha sido increíble.

-Te quería sorprender, pero no imaginaba que te impactase tanto.

-Me he dado cuenta y me sorprendes que mientes muy mal, para ser tu claro

- Touché, ves, no soy una máquina, quería sorprenderte y sabía que lo conseguiría, pero te ha impactado la noche mucho más allá de lo que suponía.

- Ha sido increíble se veían estrellas hasta en el mismísimo horizonte y eso de apagar las luces ha sido todo un detalle.

-Bueno ahora cenaremos como las personas, ¿a ver si me sorprendes?

Amanecía y en el desayuno comenzaron a hablar de forma muy distendida, como siempre

-Bueno Lázaro te toca

-Estoy bien y si es cierto que tengo cierta debilidad por las personas y he descubierto una atracción especial por algunas las de tipo femenino, como las llaman.

-Es inevitable que tengas características inherentes a tu físico, está planeado que así sea para desarrollar tu trabajo, solo está el problema de la intemporalidad y tienes que tener muy presente que todos los demás envejecerán y desaparecerán, puedes envejecer con ellos, pero luego tienes o tendrías que volver a tu estado actual. Ya sé que te puedes enfrentar a situaciones dolorosas, pero tienes que confiar en mí, habrá un tiempo para ti en que te habrá merecido la pena los sacrificios que habrás hecho,

- Si, lo tengo asumido y confió en ti. ¿Tengo que rectificar algo hecho?

- Si y no, por ahora lo dejaremos así. Pero no tienes que forzar el consentimiento de las chicas, tiene que ser voluntario el deseo de ellas hacia ti, te resultara además más placentero.

- Estoy de acuerdo, como siempre tienes razón,

- Bueno por ahora nada más, ya he tomado toda la información que tienes, está muy bien detallada, creo que por ahora no habrá que hacer rectificaciones, disfruta Lázaro, estás haciendo un buen trabajo.

Y así como había llegado o aparecido, se fue o desapareció.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

El Monopolio, la exclusión y la desigualdad. Unas disquisiciones más….

 Habéis oído que la Comunidad Europea ha demandado a Google por monopolio, ¿no?

Realmente la UE está siendo muy cuidadosa con temas de la competencia comercial y los monopolios. Ya era hora que alguien tomase cartas en estos asuntos. Así y todo parece que queda mucho que andar en estos temas. De momento Google a apelado y se supone un largo litigio, aunque cuando se litiga contra los que hacen las leyes, no parece una tares fácil.

 A todo esto, mi antiguo y fiel teléfono móvil, (celular), se declaró en huelga, se murió de humedad, (no salgáis a correr con el móvil, si no lo protegéis de la transpiración.) descanse en paz. Así que he tenido que adquirir otro de forma inmediata, no sea cosa, que deje yo de existir…. El nuevo teléfono, moderno, de la misma marca que el fallecido, normalito pero con lo último en conectividad. (También  se puede hablar por teléfono). Bueno pues llegamos a ese momento de (paso del manual, que esto es muy “intuitivo”), entonces he aquí que me encuentro con el “aceptar las condiciones de uso”, por todas partes me aparecía Google; “acepta que Google copie todos sus datos, para protegerlos….blabla bla bla”, para casi todo lo que hace el teléfono, tendría que aceptar que Google tenga acceso a todos mis datos, contactos, archivos, etc.… a todo; para protegerme claro. Todas esas condiciones que uno tiene que “aceptar”, son textos, solo  un poco más cortos que La Biblia. Como es lógico nadie los lee y le damos al “aceptar” rápidamente. De no hacerlo casi nada funcionaria. Pero yo me compre un móvil Samsung, no un móvil Google. Si utilizas buscadores como AltaVista, veras que se abre un Yahoo, que es de Google. Al final todo parece ser de cuatro gatos, que se reparten la tecnología de comunicación, la de distribución y la de alimentación, (a groso modo). Y la privacidad de tus datos, ¿privacidad? Qué es eso. 

 En el camino descarado al monopolio, los gigantes van engordando, con todo lo más pequeño que ellos y cuanto más grandes, mas alto es su apetito. Así que la iniciativa individual independiente, se va ahogando, hasta asfixiarse. Vamos a un descarado mundo dominado por muy pocos, donde la mayoría vemos impotentes, la forma de ser independientes sin servir a nadie.  En un mundo donde las reglas las fijen cuatro y los demás estemos obligados a “aceptar”

Así que Monopolio= Exclusión= Desigualdad.

Esperemos que la UE y sus comisarios de la “Competencia Desleal”, puedan parar esta locura.