domingo, 20 de abril de 2014

Mar

EL Mar. (La Mar), ese espacio que dobla el horizonte, con su continuo y variado movimiento. Nos atrae de forma especial, al mismo tiempo que lo tememos.

                     La playa

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 Aunque parecidos en apariencia, tienen sus particularidades, en relación a su entorno. Solo voy a destacar una. Las mareas. Recuerdo de pequeño, estar en playas en el Pacifico, (Chile); tengo la sensación que cuando uno habla de playas del Pacifico, nuestra mente se va a las paradisíacas islas de los mares del sur; pues esa larga costa de América, desde Cabo de Hornos al estrecho de Bering, en su costa del Pacifico, debe ser, si no la mas, una de las costas de mayor longitud. (Tengo el defecto de perderme por las ramas). Bueno, pues en la playa de las Salinas, cerca de Viña del Mar, recuerdo en más de una ocasión, a todo el mundo, corriendo con las toallas, alejándose de alguna ola que ya anunciaba, que era hora de la marea alta y la playa se reducía a la mitad. También he visto algo parecido en San Sebastian, aquí, en el País Vasco, como la playa de la Concha queda reducida a menos de un tercio, cuando sube la marea y también he visto las mismas escenas, de las gentes alejándose del agua, cuando esta empezaba a ganar terreno, mas de alguno, salía con todas sus cosas mojadas.

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 Aquí en el Mediterráneo, no hay mareas, así que la construcción de puertos, es mucho más sencilla y si vas a la playa, solo tienes que preocuparte de no pasarte con el Sol. El Mediterráneo, como decía un amigo, el centro de la civilización y ¡sin mareas!

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